La loca de la casa estimula mi imaginación: descobija, desmitifica, ensalza. Es un blog escrito y pensado para conjurar los demonios, pues la única manera de exorcizar mis daimons es enfrentarlos, encararlos, desenmascararlos. Los demonios o fantasmas, que si no los quitas de encima, como diría Cortázar, te arrebatarán el aire y son capaces de estrujarte y conducirte a la locura. Una contradicción aparente. Escribir es una manera de mostrar cordura. Sin embargo en esta mujer es la locura la que la conduce y la obliga a escribir.
Ya, sobreviví un año más. no es malo, con lo que cuesta estar parada en este mundo. He estado pensando (extraño en mí). Recapitulo lo que fue este año de vida que recién termina: Creo que ya puedo decir que, a pesar de mi misma, estoy logrando (de a poco muy de a poco), congeniarme con el mundo, en cierta manera tratar de entender, quizás a ser un poco más tolerante, aunque no me gusta esa palabra en mi caso muchas veces tengo que aplicarla. La cuestión es que aquello no es malo.
Una de las cosas más gratificantes fue el haberme reencontrado y sacar a la luz de la experiencia de hoy, algunos seres queridos, muy queridos. La vida, el sistema de pronto te hace guardar cosas que no deberías.
Hablo de mis compañeros de mis tiempos de Universidad, aquellos que lucharon y sufrieron junto conmigo, aquellos que a pesar de la vida misma y los años siguen siendo buenos, nobles de alma y de corazón, siguen creyendo y luchando, desde sus nuevas trincheras de profesionales y artistas.
La vida me había alejado de ellos, hubo muchos momentos en que me sentí sola, creì que mi revolución no solo era silenciosa, sino que se había callado para siempre. Pero me equivoqué ellos estaban, están y siguen siendo estando y no claudican. Doy ahora gracias a la vida por haberme dado este hermoso regalo de encuentro y de saber que no estoy sola en la lucha y creer (insisto) que otro mundo es posible. Por eso dedico mi día, mis esperanzas y mi seguir viva a los que Galeano llama Los Nadies. Gracias compañeros, sé que están y ya no me siento sola.
(Así somos algunas para nosotras y para los otros. Yo la peor de todas. Otro demonio más )
Has visto esa película?. Ayer en mi nuevo letargo existencial, la vi por segunda vez. Es hermosa.
Sor Juana Inés de la cruz, monja del siglo 17, mujer, transgresora, poeta, teóloga, escritora, científica, humanista, intelectual. Ella la peor, destinada a desdecirse, destinada a abominar de sus pasiones, destinada a ser increyente de sí misma. Sólo por aquello de "las mujeres callen en la iglesia".
Sin duda Maria Luisa Bemberg hace un relato maravilloso de esta mujer que se salió de los cánones de su tiempo.
Escribió porque su corazón y esencia se lo pedían, luchó hasta que no pudo más. La iglesia, la "santa Inquisición" o como quiera llamarsele, la hicieron callar. Lo mismo sucedió con Galileo.
Hoy reconocemos en ella su valor, su humanismo su dedicación a ser ella misma. En cierta forma hoy se le pide perdón... lo mismo sucedió con Galileo. La pregunta es ¿Tiene algún sentido el perdón?.
La reconocemos, la admiramos pero a ella sólo le quedó la magra opción de fingir que era feliz.
El conocimiento, la sabiduría, su infinita curiosidad al final sólo la llevaron a ser infeliz. No pudo con el mundo, no pudo con la cultura impositiva, no pudo ser.
Sor juana, es para mí una de las grandes de la historia, lamento su desdicha, lamento no poder ser feliz como a ella le hubiera gustado ser.
Y la traigo a mi vida hoy, porque hay veces que siento como ella, eso de no poder ser yo, eso de pensar hasta el infinito, cansa, les juro que cansa. No soy intelectual como ella, sólo tengo una cierta curiosidad por intentar explicar cosas humanas, las mías y las otras y no llego a puerto, siempre está la duda, siempre está la sospecha. Entonces no me queda otra igual que Sor Juana... Fingir que soy feliz.
Finjamos que soy feliz...
Finjamos que soy feliz, triste pensamiento, un rato;
quizá podréis persuadirme,
aunque yo sé lo contrario,
que pues sólo en la aprehensión dicen que estriban los daños,
si os imagináis dichoso no seréis tan desdichado.
Sírvame el entendimiento alguna vez de descanso,
y no siempre esté el ingenio con el provecho encontrado.
Todo el mundo es opiniones de pareceres tan varios,
que lo que el uno que es negro el otro prueba que es blanco.
A unos sirve de atractivo lo que otro concibe enfado;
y lo que éste por alivio, aquél tiene por trabajo.
El que está triste, censura al alegre de liviano;
y el que está alegre se burla de ver al triste penando.
Los dos filósofos griegos bien esta verdad probaron:
pues lo que en el uno risa, causaba en el otro llanto.
Célebre su oposición ha sido por siglos tantos,
sin que cuál acertó, esté hasta agora averiguado.
Antes, en sus dos banderas el mundo todo alistado,
conforme el humor le dicta, sigue cada cual el bando.
Uno dice que de risa sólo es digno el mundo vario;
y otro, que sus infortunios son sólo para llorados.
Para todo se halla prueba y razón en qué fundarlo;
y no hay razón para nada,de haber razón para tanto.
Todos son iguales jueces;
y siendo iguales y varios,
no hay quien pueda decidir cuál es lo más acertado.
Pues, si no hay quien lo sentencie,
¿por qué pensáis, vos, errado,
que os cometió Dios a vos la decisión de los casos?
O ¿por qué, contra vos mismo, severamente inhumano,
entre lo amargo y lo dulce, queréis elegir lo amargo?
Si es mío mi entendimiento,
¿por qué siempre he de encontrarlo tan torpe para el alivio,
tan agudo para el daño?
El discurso es un acero que sirve para ambos cabos:
de dar muerte, por la punta, por el pomo, de resguardo.
Si vos, sabiendo el peligro queréis por la punta usarlo,
¿qué culpa tiene el acero del mal uso de la mano?
No es saber, saber hacer discursos sutiles, vanos;
que el saber consiste sólo en elegir lo más sano.
Especular las desdichas y examinar los presagios,
sólo sirve de que el mal crezca con anticiparlo.
En los trabajos futuros, la atención, sutilizando,
más formidable que el riesgo suele fingir el amago.
Qué feliz es la ignorancia del que, indoctamente sabio,
halla de lo que padece, en lo que ignora, sagrado!
No siempre suben segurosvuelos del ingenio osados,
que buscan trono en el fuegoy hallan sepulcro en el llanto.
También es vicio el saber,
que si no se va atajando,
cuando menos se conoce es más nocivo el estrago;
y si el vuelo no le abaten, en sutilezas cebado,
por cuidar de lo curioso olvida lo necesario.
Si culta mano no impide crecer al árbol copado,
quita la sustancia al frutola locura de los ramos.
Si andar a nave ligerano estorba lastre pesado,
sirve el vuelo de que sea el precipicio más alto.
En amenidad inútil, ¿qué importa al florido campo,
si no halla fruto el otoño, que ostente flores el mayo?
¿De qué sirve al ingenioel producir muchos partos,
si a la multitud se sigue el malogro de abortarlos?
Y a esta desdicha
por fuerza ha de seguirse
el fracaso de quedar el que produce,
si no muerto, lastimado.
El ingenio es como el fuego, que, con la materia ingrato,
tanto la consume más cuando él se ostenta más claro.
Es de su propio Señor tan rebelado vasallo,
que convierte en sus ofensas las armas de su resguardo.
Este pésimo ejercicio,
este duro afán pesado,
a los ojos de los hombres dio Dios para ejercitarlos.
¿Qué loca ambición nos lleva de nosotros olvidados?