El politólogo Gene Sharp es el autor de un polémico ensayo titulado «De la dictadura a la Democracia» donde describe 198 métodos para derrocar Gobiernos mediante «golpes Suaves»
De ese completo ensayo, ha dejado un método breve para derrocar a cualquier Gobierno en 5 cómodos pasos:
Primera etapa: Consiste en llevar a cabo acciones para generar y promocionar un clima de malestar. Entre dichas acciones destacan la realización de «denuncias de corrupción y la promoción de intrigas», señalan los expertos.- Segunda etapa: Se procede a desarrollar intensas campañas en defensa de la libertad de prensa y de los derechos humanos acompañadas de acusaciones de totalitarismo contra el Gobierno en el poder.
- Tercera etapa: Esta fase se centraría en la lucha activa por reivindicaciones políticas y sociales y en la promoción de manifestaciones y protestas violentas, amenazando las instituciones.
- Cuarta etapa: En este punto se llevarían a cabo operaciones de guerra psicológica y desestabilización del Gobierno, creando un clima de «ingobernabilidad».
- Quinta etapa: La fase final tendría por objeto forzar la renuncia del presidente mediante revueltas callejeras para controlar las instituciones, mientras se mantiene la presión en la calle. Paralelamente se va preparando el terreno para una intervención militar, mientras se desarrolla una guerra civil prolongada y se logra el aislamiento internacional del país.
Evidentemente cuando el autor escribió estas etapas seguramente estaría pensando en países con dictaduras como Venezuela. Creo que estamos de acuerdo de que en España no hay censura ni represión policial, ¿No?
FUENTE: https://actualidad.rt.com/actualidad/view/120340-psicologia-economia-armas-nuevos-golpes-estado


La democracia española fue iniciada por el mismísimo Franco, quien aceptaba que, por cuestiones socio políticas, había que introducir cierta renovación en el Régimen como estrategia para la mejora en la política internacional y para evitar el agravamiento de la situación en su propio país debido al considerable aumento y vigor de las revueltas y el surgimiento de movimientos contrarios desde algunos sectores de la población. Eso sí, se trataba de imponer una renovación basada en reformas, espejismos y engaños y no en una verdadera ruptura por supuesto, y eso es lo que fue nuestra querida transición. La única condición que puso, en su lecho de muerte, fue que se garantizase la unidad de España.




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