No tenía pensado publicar nada hoy, pero para cerrar este primer año del Caleidoscopio he decidido hacerlo con mi primer micro, que publiqué en diciembre 2010. Aquí empezó esta historia...
Un abrazo a tod@s y los mejores sueños para el 2012.

Se acomodó y, antes de cerrar los ojos, miró
por la ventana: la ciudad se movía incansable. Dejó caer sus párpados, deseosa
de escuchar aquella dulce voz que tanto la tranquilizaba. Él hablaba y hablaba
de las cosas más sencillas, de los sentimientos más básicos, de la vida misma.
Ella sólo escuchaba. Alguna vez movía los labios de forma casi imperceptible,
dibujando una leve sonrisa, un tenue "sí", un suspiro.Una estridente sirena rompió su sueño.
Volvió a mirar por la ventana. Una hora después su tiempo había finalizado. A
lo lejos, su hija movía los brazos ostentosamente dibujando en el aire un
"es lunes y ha venido mi madre a buscarme". Pagó la carrera y se
despidió de Juan, el taxista, con un lacónico adiós. Durante años él la había llevado, cada
lunes, en su taxi al psicoanalista. Pero un día descubrió que lo que realmente
la reconfortaba era ese momento. Cambió de terapia y ahí sigue, cada
lunes, desde el taxi auscultando su ansiedad.








