jueves, 28 de abril de 2016

La pintura de mi atardecer.




La pintura de mi atardecer.


La desnudez de un árbol, la neblina

del invierno en la que se esconde el río,

la extensa soledad, el denso frío,

la luz del sol rompiendo en la colina.


¿Cuándo empezó el pintor, cuándo termina

este difícil cuadro, un sombrío,

lábil atardecer, un desafío

que con su etérea sombra me conmina?


No critico el esbozo de este lienzo,

acepto lo que tenga que aceptar,

yo conozco mi edad y su premura.


Sé que al pertinaz tiempo no lo venzo,

por eso estoy dispuesto a soportar

que al fin llegue la noche a mi pintura.




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martes, 26 de abril de 2016

Habitándome Antonio.



Vivo en un pueblo blanco, montañoso y lejano,

mis raíces crecieron en tierras de Almería

y  traje a compartir en el campo castellano

mi pluma, mis ideas y toda la poesía

que pude recoger en la palma de mi mano.


Añoro de mi infancia, con gran melancolía,

el canto de los grillos, las noches del verano,

el olor de los campos al despuntar el día

y el rumor de las fuentes que abre el hortelano

para regar la tierra que abrasa la sequía.


Amo la soledad mas acepto lo cercano,

el silencio me llena más que la algarabía,

me avergüenza  mucho hablar cuando yo soy profano,

ansío la libertad, valoro la teoría

y a todo el que me habla le considero hermano.


Cuando escribo me olvido de la categoría

y busco casi siempre lo sencillo y humano,

no siempre lo consigo, e intento la armonía

entre lo que persigo y lo que viene a trasmano,

huyendo a ser posible de la sensiblería.


Con las mujeres sueño descubrir el arcano

de su innato atractivo para mi buena hombría

y trato su discurso con espíritu sano

sin quedar enredado en su filosofía

ni perder la ilusión de pretender que gano.


Yo sé que lo insondable vendrá tarde o temprano

y no podré llevarme lo que yo desearía

pero os dejo mi sombra y con mi verso llano

la expresión  auténtica de lo que yo os quería

cuando mis ojos duerman y no tiemble mi mano.





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sábado, 16 de abril de 2016

Con las palmas de mis manos.

Con las palmas de mis manos.




Yo rodeo tu cintura
con las palmas de mis manos
y beso tu tierno pelo
y te recojo en mis brazos
para que no te me pierdas
y te alejes de mi lado.
Yo te recuesto en mi pecho
y te voy acariciando
transmitiéndote el calor
de mi cuerpo enamorado,
sintiendo cómo se cruzan
nuestros latidos exactos
y beso tu suave pelo
y estrecho más nuestro abrazo
porque no quiero que nada
te separe de mi lado.
¿Qué piensas cuando te beso?
¿Qué sientes cuando, temblando,
te rodeo la cintura
con las palmas de mis manos
y te entregas dulcemente,
prisionera vas quedando,
al mismo tiempo indefensa
y defendida en mis brazos?.
Yo beso tu frente blanca,
beso tus ojos cerrados,
tus mejillas encendidas,
tus pómulos sonrojados
y beso tus labios tiernos,
prisionero voy quedando,
mientras ciño tu cintura
con las palmas de mis manos.


miércoles, 6 de abril de 2016

Soneto sobre Angel González-

A la mano amada de Ángel González


Un remanso de paz en la enseñanza,
un temblor  silencioso  de las hojas
de aquel rosal perdido, rosas rojas,
en  hálitos de amor  y de esperanza,

un caminar sencillo, la ironía
de tiempo en tiempo por ti necesitada,
lecciones magistrales, la callada
y silenciosa voz de la poesía,

para llegar a ti, fue necesario
resucitar la lengua castellana,
la más tímida y pura lengua llana

sin comparsas, sin luz, sin escenario,
y así lograr la imagen soñadora
de tu humilde palabra, que enamora.


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martes, 5 de abril de 2016

                   Vértigo.

Qué vértigo mirar a la hendidura
de tu río de piedra y de aguas vivas
desde tus casas, palomas cautivas
ancladas en los riscos de la altura.

Qué vértigo mirar a la pintura
que atesoras en telas colectivas,
indispensables, imaginativas,
desenfrenadas crisis de locura.

Qué osadía venir a contemplarte,
beber resoli en la intemperie austera
de tus noches de invierno, pasearte,

seguir las turbas en la primavera,
conocer a tu gente y luego amarte
hasta el vértigo en delirante espera.


( Recuerdo de la ciudad de Cuenca).



domingo, 3 de abril de 2016

Si sueño mientras duermo-

Si sueño mientras duermo.


Si sueño mientras duermo y no despierto,

y mi mano no puede acariciarte,

ni estoy en condiciones de mirarte,

procura que el balcón siempre esté abierto,


que interpreten los mirlos un concierto,

y entre la luz del sol a serenarte,

porque no estaré aquí para abrazarte,

mi barco habrá partido hacia otro puerto.


Y nada puede hacerse, vida mía,

todo está concebido y realizado

por los dioses del tiempo y mi sustancia,


aunque tú y yo cambiemos este día

por un acto de amor idealizado,

sólo queda el silencio y la distancia.


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lunes, 28 de marzo de 2016

El Despertar.

El despertar.

Cuando al amanecer busco a mi lado
la emoción de encontrarte
y hallarme con tu cuerpo deseado
y tropiezo tu mano, aún dormida,
la ilusión de buscarte
y de hallarte de nuevo renacida
quiero volver a verte, enamorada,
con tu vestido blanco
y de flores de acacia coronada
porque casarte quiero, novia mía,
y renovar mi amor
con otro amor creciente cada día.


La luz del alba rompe en la persiana
y se anuncia inminente,
con un canto de mirlos, la mañana.
Yo acaricio tu pelo y voy besando
tus ojos y tus manos
recorriendo tu cuerpo, caminando
tu piel en caricias caprichosas;
mientras, tú te despiertas,
descubres el contorno de las cosas
y me ofreces enamoradamente tu hermosura,
mirándome a los ojos,
en una entrega plena de ternura.



¿Eres mujer o niña, o palpitante
pájaro que se estremece
con la caricia viva de tu amante?.
Niña o mujer, paloma prisionera,
en este amor primero
de la mañana cierta yo quisiera
retener tu presencia así sentida
y fundirme en tu cuerpo
paralizando el curso de mi vida.

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sábado, 27 de febrero de 2016

Cançó i dansa nº 6



Me encuentro tocando, Frederic

tu danza  pausada, lenta,

apenas  un débil latido del corazón;

son mis dedos los que tiemblan

al no poder medir tu emoción interna

en notas arrancadas de lo profundo de ti,

sonar de tu íntimo campanario,

expresión de tu contención y reserva.


A veces una nota leve, tímida

que parece diluirse, solitaria,

entre los acordes medidos

de tu caudal de pretérita emoción.


Y luego la danza otra vez,

unas pocas notas,

otra vez el repique triste de campanas,

como expresión del drama de la vida,

un tañido humilde de tu juventud,

apenas perceptible

y una nota grave, aislada, espléndida,

cerrando tu danza final.




Homenaje a Frederic Mompou