Mostrando entradas con la etiqueta MICRORRELATOS. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta MICRORRELATOS. Mostrar todas las entradas

jueves, 16 de febrero de 2012

MICROS DE MIS ALUMNOS


Uno, dos y tres
Primero creó el cuadrado, proporcionado, con todos sus lados iguales. Dios quiso ser equitativo. 
Más adelante creó la circunferencia, con el objetivo de que alcanzar la divinidad fuera igual de imposible para todos los puntos. Nació la belleza.
Un buen día, se enamoró de un triángulo y se dio cuenta de que Uno puede ser Tres, aunque no sea equitativo ni bello, y se inventó la santísima trinidad.
Carmela Serantes
Escola Escriptura Ateneu



Suspenden 42 vuelos por culpa de un avestruz

Muchas veces se han suspendido vuelos por distintas causas:

Tormentas de hielo, nubes de ceniza de volcanes, atentados terroristas o quiebras de empresas de aerolíneas.

Este es el caso de un hombre que intentaba hacer pasar un avestruz de contrabando en un avión con destino a Borneo.

Vistió el ave con una gabardina y gafas de sol. Al pasar por el detector de metales, el animal se asustó al oír el pitido, y salió corriendo hacia las pistas de despegue y aterrizaje.

La policía tardó 8h en coger el avestruz, que iba de una pista a otra, espantando turistas y esquivando coches policiales.

El dueño está acusado de maltrato animal y de posesión de un animal peligroso. El juicio será mañana a las 5h de la tarde.

Su pena máxima puede ser 50 años de cárcel.

Mario Ortega González

16-10-12

2n ESO A Institut Fort Pius

miércoles, 8 de febrero de 2012

MÁS MICRORRELATOS

Adelante con la publicación de los microrrelatos de mis alumnos de l'Escola d'Escriptura de l'Ateneu. Me ha llegado más de un mail comentando que os gusta la iniciativa. Gracias.





Estado del bienestar


El lobo, que era malvado pero no tonto, admitió su fracaso con relación al caso de los tres cerditos. Malparado y encima impopular, juró, por el prestigio de la especie, que las cosas no quedarían así.

    Por su parte los cerditos, al fin seguros, continuaron construyendo y disfrutando de sus resistentes casas de ladrillo a prueba de lobo.

    Éste, viendo claro que en el futuro tendría las de perder, se aplicó el cuento y cambió de estrategia. Así que abandonó los agotadores métodos tradicionales basados en la fuerza bruta y apostó por el estudio; fue a la universidad y se hizo banquero. Llegó el boom del ladrillo y concedió tantas hipotecas como pudo, sobre todo a los cerditos confiados.

    Más tarde, con la crisis económica a la vista, el lobo se sentó en su sillón, se frotó las manos y se limitó a esperar que los cerditos no pudieran pagar sus hipotecas.


                                                                           Joan Serra i Malla








“Gingrich, la última bala conservadora”

El País, domingo 22 de enero de 2012.
Predicar en el desierto
Un conocido predicador convocó  a los candidatos republicanos que competían para disputar a Barack Obama la presidencia de los Estados Unidos. Lo hizo en una pequeña población del desierto, allá, por el oeste americano. Todos acudieron.  Como se sabe, cuando un predicador llama, un  republicano corre. Uno a uno fueron entrando a la sala de reuniones. Como corresponde a una buena puesta en escena, los primeros en llegar fueron los que ya tiraron la toalla, Michele Bacchmann i Rick Perry, forzando sonrisas, como si todavía compitiesen. Les seguió quien ya tenía la toalla a punto de caérsele, Rick Santorum, y, luego, Ran Paul, uno de estos participantes que sólo se sabe de ellos por los recuentos.  Los penúltimos  fueron quienes todavía seguían en liza con posibilidades, Newt Gingrich y Mitt Rommey. Lo primero que hizo Newt Gingrich cuando entró fue apretar hasta el dolor cuantas manos se le pusieron delante. Rick Rommey, más comedido, personalizó una media sonrisa para cada uno de los presentes. El último en llegar fue John Wayne.  Parecía asustado y erguía la cabeza como si temiera lo peor. Además, Newt Gingrich iba adquiriendo forma de bala. John Wayne, poco a poco, sin  perder de vista a los reunidos, dio marcha atrás y abandonó la sala. Sin duda, mejor con los otros pistoleros.

Ramon P.





Perdre de vista


No tenia ulls però cada dia, sense fallar-ne ni un, acudia a l’aviari a atendre les seves aus. En tenia de totes les grandàries, des de colibrís  a paons, i de totes les habilitats cantores, des d’una cadernera a una cacatua, i agressius com els falcons i delicats com una colometa, i de totes les procedències i de tots els colors. Abans, quan tenia ulls, el que més la delia eren els colors dels plomatges. Ara, sense ulls, les imatges dels colors anaven perdent realitat i cada vegada la delectaven més els ocells quan cantaven. Segurament per això odiava tant a lloros i corbs, una tortura quan s’expressen.  Als corbs, però, els odiava encara més. Maleïda la hora en que va decidir criar-ne! Li van dir que els corbs, a Anglaterra, es tutejaven amb els reis, que eren animals de conte i de faula, que també puntejaven de negre els nostres camps. Els va criar amb el mateix amor amb que havia criat pinsans i verdums i no va deixar de tenir cura d’ells, ni un sol dia, durant tota la criança. Quan els corbs van ser grans i robustos, ella els seguia acaronant com a unes beneïdes criatures, satisfeta de la seva obra.  Llavors, ella,  encara tenia ulls.


                                                                                  Ramon P.


Norma normal



La Norma era una persona normal. Només calia observar-la per adonar-se’n. Bevia beguda i menjava menjar. Si rossegava el menjar, per esmicolar-lo, el rossegava amb les dents i, si es llepava els dits, se’ls llepava amb la llengua. El que menjava o bevia no estava a la vista i no es podia veure, però sabem que ho engolia per la gola, tot seguint una norma ben normal. A la tarda, després del migdia, baixava a baix i sortia fora. L’aire del carrer l’airejava i li descabellava uns cabells que mai no trenava amb cap trena. Li plaïa la sensació natural de la naturalesa al cap. Tampoc les seves passes, quan passejava, eren més que passes, unes passes fetes per uns peus segurament  tan poc sorprenents com una mirada amb els ulls o unes bones tardes dites amb paraules.


El dia en que la Norma es va entrebancar amb una branca i va aterrar a terra, feia fred.  Primer havia començat a ploure, una pluja fina. Després, més tard, ja va nevar neu.  Un peató, que anava a peu pel mateix carrer, es va aturar a ajudar-la. Semblava que la Norma anés coixa.  Delicadament la va deslliurar de les sabates.  La Norma somreia. Amb més delicadesa encara la va deslliurar dels mitjons. La Norma seguia somrient.  Dins de cada mitjó, un ram de violetes violetes.


                                                                                  Ramon P.







SOLO

Tan absorto estaba en mis pensamientos que no vi acercarse a Frank, quien me sorprendió preguntándome con el esmero en él habitual:

FRANK. ¿Qué va a tomar hoy, don Juan?

YO. (Titubeando, mientras descendía mi mente de las cumbres) La verdad es que no lo sé.

FRANK. (Sugiriendo solícito) ¿Le pongo un te con limón? ¿Un café con leche?

YO. (Con prontitud) No. Ponme un gran vaso de leche bien caliente. Me servirá de cena.

FRANK. (Atento y cumplido, como siempre) Le voy a servir un vaso de leche tan pura, tan pura como la mujer de sus sueños.

Me tomé un café solo, bien cargado, y me marché, no sin despedirme de Frank.


Ricardo Rabella.


ENTENDIMIENTO

Sólo podía vivir estando enamorado. Se lo dijo a su mujer, pero ella no le entendió. No entendía cmo ella no le entendía, hasta que un día se enamoró de una jovencita que le entendía y alcanzó una divertida esquizofrenia al entender todas las catástrofes que se le avecinaban y el deseo de no entenderlas

Ricardo Rabella.





Los sermones


Cuando padre hablaba, todas nos callábamos. Lo queríamos y respetábamos mucho, sabíamos que sus consejos eran su forma de protegernos. Pero sus discursos eran tan largos que era inevitable que, en alguna de sus vueltas, acabáramos todas perdidas.

Un día, mi hermana más pequeña propuso: - De cada cinco, cada una prestará atención a un minuto y, cuando padre pregunte algo, sólo deberá contestarle la responsable de ese minuto.

Desde entonces, de cada largo sermón que cuenta mi padre salen muchísimas historias pequeñitas. Pero no hay que fiarse, pues aunque son más divertidas, rara vez nos llevan a comportarnos como nuestro padre querría.

 Carmela Serantes





EL LADRÓN


    Era noche cerrada cuando, por los pasillos de la casa de mis amos, descubrí signos evidentes de que nadie en sus habitaciones había podido pegar ojo. Parecía como si el sueño se hubiera mudado de casa. Tan anormal era la situación que hasta yo mismo me sentía más espabilado que de costumbre.

    Seguramente por este motivo, en mi vigilia, me fue muy fácil detectar un lejano y casi imperceptible clic que me llamó la atención por sonar a destiempo. Más por instinto que por valor crucé a oscuras todo el pasillo, y como pisando sobre almohadones, me dirigí hacia el lugar dónde creí que se había producido el ruido misterioso. Entreabrí como pude la puerta del salón y sólo lo justo para husmear y ver sin ser visto (por si acaso). Y funcionó mi instinto de perro viejo, pues allí mismo descubrí en la oscuridad a un desconocido, que sin advertir mi presencia, repetía unos gestos antes nunca vistos por mí. En silencio fruncí el entrecejo y opté por seguir observando un poco más. De esta manera, pude ver como el intruso del salón sostenía con una mano un saco abierto, mientras que con la otra hacía como si cogiera, por encima de su cabeza, puñados de aire que a su vez introducía en el saco. Por un momento llegué a pensar que cazaba moscas y que las guardaba. Sin dejarme llevar por falsas apariencias, llegué a la conclusión de que ante mi hocico, ni más ni menos, ¡había un ladrón!

   No dudé, y tal como me enseñó mi adiestrador, me lancé sobre el visitante inoportuno. Con gran estrépito, en su fuga soltó el saco repleto con el botín, mientras en un santiamén, el salón se llenó de luz y de gente desvelada.

   Mi amo tomó el control de la situación, abrió el saco del botín y en él aparecieron todas las horas de sueño que aquella noche nos habían quitado. Cada uno de los presentes recuperó las suyas y sin excepción se durmieron como si tal cosa.


                                                               Joan Serra i Malla


HEROI



     Avui, a la Casa Rosada, Aníbal Torre, alies ‘Palermo’, veterà de la campanya de recuperació de les Islas Malvinas, després d’anys d’amnèsia històrica i institucional, rebrà un homenatge i també una medalla.

     L’endemà, quan tot hagi passat, ‘Palermo’ tornarà a fer vida normal. Pisparà tantes carteres com calgui als turistes refiats que transitin pel carrer Florida. Volarà més d’una càmera digital al voltant del Café Tortoni. A mitja tarda, abans que apareguin els col·legues de Boca, cercarà negocis amagats entre les deixalles del mercat de San Telmo. A darrera hora, amb l’estómac trist i poc visitat, rematarà la feina demanant caritat pels parcs de Recoleta tot sentint molta enveja dels gossos de pèl lluent passejats per criats.

     Ara a Villa 31, després d’una nit de juliol al ras, ‘Palermo’, glaçat sota un fanal i amb olor a gos mullat, desperta en un llit de cartons; cada dia, una mica més mort, no entén per a què va tornar a néixer al pont de la nau Alférez Sobral, quan el míssil anglès va matar tots els seus companys.


                                                               Joan Serra i Malla   

martes, 31 de enero de 2012

MICRORRELATOS EN LA ESCUELA DE ESCRITURA DEL ATENEO DE BARCELONA


Hace un par de semanas comenzamos las clases de microrrelatos en l'Escola d'Escritptura de l'Ateneu Barcelonés. Tenemos dos grupos; los lunes y los jueves. Los dos intensos, con alumnos entusiastas de alto nivel creativo. (El próximo trimestre, a partir de abril, abriremos un nuevo grupo de microrrelatos I y, también, otro de seguimiento para quienes ya hayan cursado primero, ya sea este año o en anteriores. Será Microrrelatos II).

A los participantes de este trimestre iré pidiéndoles permiso para publicar algunos de los textos que van surgiendo semana a semana. Hoy publico un micro de Elena Llompart, a quien agradezco que haya aceptado compartirlo con todos nosotros. Que lo disfrutéis:

El peso del nombre

A hechos prácticos todo estaba escrito en la constelación de estrellas.

María del Mar Baños Ríos murió ahogada. Lo vi con mis propios ojos.

miércoles, 15 de junio de 2011

MICRORRELATO DE SARA GUTIÉRREZ HERANCE


Hace apenas unos días terminó el curso de Relato Breve que impartí en el Arsenal Femenino. 
Aquí publico el texto de una de las alumnas que participaron en el taller. Espero que muy pronto podamos ver algún libro suyo publicado por una editorial que la dé a conocer. Es una muy buena escritora.


SECRETOS Y NATILLAS

 

Sara Gutiérrez Herance

 


     -Y este de atrás vestido con uniforme militar es tu tío Pablo.

    -¡Están deliciosas! –digo mientras saboreo la última cucharada amarilla-.Yo lo intento, pero no hay manera.

     -El truco es la canela, siempre te lo repito. ¡Mira!, el abuelo dándote un beso.

     -Ya echo, pero nada. Seguro que me escondes algún ingrediente. ¿Y esta que te abraza quién es?

     -Es Eva.

     -Pues nunca me has hablado de ella. ¿Hay más platos?

     -Se casó poco después de que nos hiciéramos esta fotografía.

     Empieza a llorar.

     -¿Y no la volviste a ver?

     Llora mucho.

     -Se fue a vivir a otro pueblo.

     A estas alturas, diría que  llora demasiado. Durante unos minutos solo hacemos dos cosas: ella esconde su llanto detrás de un pañuelo, y yo la miro sin parpadear.

     -¿Me lo vas a explicar todo desde el principio?

     -Primero ponemos a hervir el litro de leche junto con media barra de canela y las cortezas de limón…

lunes, 6 de junio de 2011

MICRORRELATOS DE L'ESCOLA D'ESCRIPTURA DE L'ATENEU DE BARCELONA



El curso trimestral de Microrrelatos 2 que he tenido el placer de impartir en l'Escola d'Escriptura de l'Ateneu Barcelonès este pasado trimestre ha dado una "cosecha" magnífica.
Solicité a los alumnos que me cedieran algunos de sus textos para publicarlos en este blog... y su generosidad lo ha hecho posible. Aquí los tenéis.. Espero que os gusten tanto como a mí.
A todos ellos, muchas gracias.
Los publico por riguroso orden de llegada a mi buzón:

EL TRASLADO

Jaume Sauret 


Cansado de sus vicios, de la poca duración de los empleos, de la baja remuneración que le ofrecían, optó por emplear algunas horas diarias en hacer el pedigüeño. Llegaba caminando por las calles del barrio gótico y se ubicaba al pie de la escalera, a la salida del metro. Observaba la reacción de la gente, como iban vestidos, como le trataban, como le miraban.

Pero en un día de sol y nubes de algodón, bajo un calor sofocante, achicharrado en el primer escalón, pensó en abandonar el calor y con un aire cansino bajó las escaleras para disfrutar de un poco de sombra. Ahí ya no alcanzaba el sol, dominaba la oscuridad, un lugar en el que ya no se vislumbraba nada, pero donde sorprendía un suave y lejano ruido semejante a un riachuelo. Sin detenerse, andando a tientas, caminó unos metros hacia adelante buscando el agua que corría, allá donde asomaba lejano el brillo del sol para recuperar la vista. Cuanto más cerca, mejor oía nuevos sonidos que su imaginación le permitía identificar. ¿Sería un parque? Alcanzó el final del túnel y al asomarse le sorprendió la presencia de una verdadera selva. Graznidos de pájaros se oían a centenares, como chillidos de monos o rugidos de leones. Las plantas eran espesas, con árboles inmensos y lianas lanzadas desde el cielo. Se creyó valiente y entró en un nuevo mundo espeso. No era fácil avanzar, si unas hojas enormes grandes como mantas se lo impedían, apenas las apartaba para tropezar con una nueva rama, un nuevo arbusto o saltar un tronco. No había plantas carnívoras ni fieras a la vista, le atraía el envolvente sonido tropical de aquel conjunto de naturaleza fresca que no le daba sensación de riesgo.

Seguía escuchando el río, paso que daba más cerca lo sentía, pero le llevó horas y esfuerzo alcanzarlo. Una vez frente a él, cansado y sediento, bordeó ligeramente la orilla para disfrutar de un remanso donde el juego del agua golpeando las piedras dominaba al sonido de la selva. Se salvó del calor al sumergirse y una vez refrescado se sintió feliz. Pero el cansancio no lo había abandonado, salió con calma, chopo por llevar la ropa puesta, buscó una roca cómoda donde apoyar la cabeza y se durmió.

Al despertarse, horas más tarde, se encontró de nuevo sentado en la escalera, apoyando la cabeza sobre los brazos y éstos sobre el suelo, mojado por la lluvia que todavía seguía cayendo. 



PRINCIPIO DE INCERTIDUMBRE

Laura Gómez Melis

“Cuanta mayor certeza se busca en determinar la posición de una partícula menos se conoce su velocidad”. Heisenberg.


No sé si fue el azar o la conjunción de los astros lo que me llevó a atravesar las montañas del Hindu-Kush; pero sé que sus paisajes están grabados en mi retina con el ardiente sol de sus valles.

El milagro se llamaba Rudolf, un suizo rico y aventurero, que había pagado miles de afganis para hacer esta ruta. Paso prohibido desde hacia decenas de años y maldito después por la invasión de los soviéticos.

Herat es el punto de partida de una pista que no tiene ni rumbo, ni límites, ni distancias; ni siquiera tiene nombre. En  los mapas esta marcado como “zona inexplorada”. Gran parte de  ella transcurre sobre pedruscos, peñascos, rocas, lechos de rio y empinadas cuestas que no van a ningún sitio.

 El jeep  zozobra como un velero inmerso entre las grandes olas de las cúspides, totalmente escorado a babor; mis pies no llegan a los pedales y tengo que conducir erguida. La sombra de la baca, llena de bidones de gas-oíl, se refleja  sobre la ladera. Bashir, el guía, se cuelga para hacer contrapeso y con sus gritos me da ánimos. El corazón  me va a más revoluciones que las  del coche y se me nubla la vista.  A una velocidad  más lenta que la de los alacranes, alcanzo la  cima. Bashir, siempre tan animoso, me dice:

Los últimos que pasaron por aquí no lo contaron. Quise matarlo en aquel momento, pero por fortuna no  lo hice; poco imaginaba que todavía quedaban muchos puertos igual que éste, con el mismo miedo y la misma incertidumbre de saber cuánto resistiría.

Al alcanzar una cumbre, aparece la visión de un gran rio rodeado de verde, y mis ojos agradecen descansar de tanto cielo y tanta piedra. Pero  el engaño es efímero, pues si alzo un poco  la mirada reaparece otra vez el desierto de colinas, guijarros, polvo y calor. Es éste engaño el que me embruja para seguir sin rumbo por las inexploradas tierras del Hindu-Kush.

Muy de tarde en tarde, llego a unas chozas de adobe mimetizadas con el entorno, y los gritos de los niños, con  prendas multicolores, dan fe de qué todavía estoy en este mundo. Descanso un poco y admiro el rudimentario telar hecho de troncos, en el que sus madres, tejen maravillosas alfombras. 
                                                                                                

El tiempo apremia, llega el atardecer y hay que  dormir en el  minarete de  Jam. Prosigue el polvo, las piedras, el calor y el miedo. Subida en lo más alto de la baca oteo en el horizonte, el lomo de una cumbre, festoneada con una puntilla; son los camellos de los nómadas que se desplazan continuamente por este océano rocoso.

Al amanecer, el alminar  está rodeado de personas, han caminado toda la noche para que las examine. Limpio heridas, pongo colirios, entablillo huesos, doy calmantes; todo, bajo la estricta mirada de la hechicera. Ellos me regalan alguno de sus adornos, pero lo que mas agradezco son sus sabrosos nan, hechos con tandooris excavados en el suelo.

Así, días y  más días, en los que solo se ve el cielo e inmensas llanuras, interrumpidas por  picos y valles, llenas de guijarros, rocas, alacranes, víboras, algún ave rapaz y polvo.

Al llegar a una nueva cumbre Bashir (en pastún: uno que trae noticias buenas) siempre dice lo mismo:

Ya falta poco.

 Eso no resuelve mi incertidumbre, lo he oído tantas veces…Un día, al iniciarse el atardecer, Bashir se pone nervioso, tiene prisa pues cree que esa noche podemos llegar. El coche aumenta la velocidad hasta alcanzar la de una víbora, las ruedas arrancan con fuerza las piedras del camino, las subidas y bajadas me dan vértigo  pero él insiste:

Más deprisa, el sol empieza a bajar.

Al coronar una cúspide, freno en seco y apago el motor.  Ante mí aparece un espectáculo indescriptible: es el cansancio, pienso. Sin embargo sigue ahí. Un  gran lago, rodeado de acantilados cortados  a cuchillo, con el agua, azul añil, como el cielo. Sólo el reflejo de las  ruinas de un monasterio, como  si de un espejo se tratara, hacen creíble la visión. Alrededor, un inmenso y árido desierto sin ninguna huella de vida.  Es un trozo de cielo en la tierra.

Es el lago de Band-e-Amir dice Bashir. Dormiremos aquí y mañana llegaremos a Bamiyan donde están los budas sagrados; eso ya está cerca de Kabul.

Esas palabras me llenan de tristeza; prefiero la incertidumbre.


                                              
SOPA DE LETRAS


Laura Gómez Melis





Ingredientes:

1 litro de papel vegetal                        300gr. de letras

1 ramillete de puntos                           1 cucharada de tinta negra

1 vaso de zumo de tildes                    1 pellizco de signos

Póngase el papel vegetal a pasión fuerte durante unas cuantas oraciones, hasta que llegue al punto de inspiración, luego bájelo hasta que quede en modo de grafía. Sepárense las vocales y las consonantes para que no se peguen y añádalas removiendo continuamente con una plumilla. A continuación se echa la tinta negra y el ramillete de puntos y se deja a fogosidad suave durante ocho o nueve frases. El conjunto debe tener la consistencia de un buen compendio. A mitad de un párrafo se mezcla el vaso de tildes sin dejar de revolver, durante tres o cuatro capítulos; se retira del fuego, se rectifica de signos y se deja reposar durante varios episodios. Antes de sacarla a la luz pásela por un editor fino y preséntela con un bonito condimento.


 TEORÍA DE LA LUZ


Laura Gómez Melis




                                                                                        
   
“La luz blanca es la suma de todos los colores, la negra, la ausencia de color “Newton



Supongo que en algún momento de mi formación académica, estudié estos teoremas, pero es bien cierto que los olvidé al instante y no volví a pensar en ellos, hasta que pasé una temporada en aquella isla. Así fue como ocurrió:

Un día fui a comer a un chiringuito de la playa, pedí una ensalada y una tortilla de setas; el dueño me inspeccionó de arriba abajo y  dijo:

Le pondré trece hongos. Al terminar me tumbé en la arena, durmiéndome al instante. Un leve roce en el brazo me despertó: era el chiquito que ayudaba al dueño del bar. Me miró a los ojos y me dijo:

— ¿are you stoned?

Todavía somnolienta le contesté que no, me observó con una sonrisa burlona y se sentó a mi lado.

Me invadía una feliz tranquilidad, solo me importaba  el chico, y los colores del sol.  Fue una conversación  larga e interesante. Él dibuja  en la arena grisácea figuras muy bellas y yo le contesto con  simples palotes, pero la compenetración es perfecta. Al cabo de un rato, no sé cuánto, se marcha a trabajar y yo me quedo mirando el atardecer.

El sol ocupa todo el horizonte, de izquierda a derecha y del cielo al mar, como un gran párpado que pestañea. Es un óvalo, amarillo oro, que tapa  el mar con  un manto púrpura. La parte superior lanza finos haces anaranjados hacia el infinito. El centro, de un rojo bermellón, forma círculos concéntricos que giran sobre sí mismos.

 La bahía está rodeada de una amalgama  de animales marinos que en conjunto tienen un color marrón. Estrellas de mar, color coral,  se deslizan sobre las grandes rayas pintadas a plumilla; pequeños peces azul plata  juegan al escondite con los cangrejos naranjas; un gran pez negro de hocico cuadrado, intenta comerse a un pequeñín rosado, pero éste ágilmente da una vuelta y desaparece.

El sol sigue  en el mismo lugar ,como si fuera una acuarela; me está regalando su mejor ocaso. Sus rayos penetran por mis poros y, traviesos, me hacen cosquilla; no puedo dejar de sonreír; es un éxtasis  fantástico.

Abro los ojos, todo ha desaparecido, el mar, el sol, incluso yo misma. No hay luz, todo es negro, el silencio es agridulce, pero yo sigo esperando no se sabe qué. De pronto se detienen las olas y aparece la luna, que pone una estela de nácar en el mar para que camine sobre ella. Lentamente me levanto, voy hacia la orilla,  y sigo  el sendero blanco; el agua, azul acero,  se abre para que mi cuerpo no sufra al pasar.

Sin saber cómo, estoy otra vez en la arena, me quito las prendas mojadas e inicio el regreso. Me acerco al pueblo, las terrazas están llenas de gente, desnuda paso entre ellas; hoy no importa, hoy soy transparente.


Nit de Jazz
Joan Gellida Pascual


Em va estranyar que en Richard desafinés ja que no acostumava equivocar-se i menys tocant Now’s the time, però quan vaig veure l’Elisa, vaig entendre per què els dits del meu amic tremolaven i l’aire del seus pulmons sortia descompassat. 

El Smoke era un local petit on totes les taules estaven molt a prop de l’escenari. Allà els meus companys i jo tocàvem tots el dimarts i divendres música jazz dels anys cinquanta. Aquella nit estava bastant buit i era impossible que en Richard no se n’adonés de la presencia d’aquella dona de llargs cabells foscos que anava acompanyada d’un tipus amb aspecte de venedor d’assegurances.

Quan va acabar la cançó, en Richard i jo vam anar cap la taula on estava l’Elisa, que ens va rebre amb un somriure i dos petons a la galta. Ens va presentar al seu acompanyant, en Mauro, afegint que era el seu marit. Vam acceptar prendre una copa amb ells i jo vaig demanar un Jack Daniel’s sense gel  i Richard una Perrier amb una rodanxa de llimona. Feia temps que ell havia deixat de prendre alcohol i altres coses que el perjudicaven encara més.

En Mauro no deixava de parlar, explicant futileses com el color de les cortines que havia comprat o el que corria el seu cotxe o que el metge li havia dit que tenia una tendinitis; també deia que volia invertir en elèctriques i que no li importava que la seva dona i en  Richard haguessin tingut una aventura perquè havia estat abans de coneixe’l.

Quan en Mauro va anar al bany van començar el retrets entre en Richard i l’Elisa. Primer va ser ell, dient que feia quatre anys que no sabia res d’ella, que l’havia abandonat sense donar-li cap explicació i que la va està buscant molt de temps fins que algú li va dir que havia marxat a Sud-amèrica. Desprès va ser ella, dient que quan va néixer el seu fill, ell no hi era i quan va morir tres dies després tampoc. Va haver-li de dir al mateix moment: ha nascut el nostre fill i ha mort el nostre fill, i enlloc de consolar-la va marxar sense dir ni adéu. La música anava per davant de tot. Ell va dir que havia estat a la presó per la seva culpa, i ella que el va mantenir  durant anys. Tots dos van dir que es van estimar. Ella va dir-li que era un yonqui, i ell que era una puta. Van recordar els versos que es van escriure. Ella se’n va riure i va dir-li que només havia vingut a acomiadar-se i a veure un espectacle.

En Mauro ens va convidar a una altra copa. Jo vaig repetir de Jack Daniel’s  i en Richard va demanar un Macallan que es va empassar de cop. No em va agradar que comencés a beure, però no li vaig retreure.

Era hora de tornar a tocar i mentre jo buscava les baquetes, en Richard va anar a parlar amb un paio que no queia bé a ningú perquè sabíem que traficava amb cavall. Van entrar al bany i quan el meu amic va sortir va dir-me: vol acomiadar-se i un espectacle, doncs tindrà les dues coses.

Vam començar a tocar Locomotion de Coltrane i als primers compassos es va sentir el soroll metàl·lic del saxó caient a terra i segons desprès el del cos de Richard ensorrant-se sobre l’escenari. Estic convençut que va continuar tocant la mateixa cançó quan va arribar a l’infern.  


                                                 

lunes, 28 de febrero de 2011

MICRORRELATOS Y ALUMNOS



El pasado jueves acabó el curso de 20 horas que imparto durante el primer trimestre del año en la Escola d'Escriptura.
Se formó un grupo de escritores de microrrelatos muy bueno, así que nos pareció buena idea compartir con ustedes algunos de los textos que surgieron en la última sesión. La consigna era aprovechar la definición de cualquier animal que diera un diccionario y darle una vuelta de tuerca para que se convirtiera en un mini cuento.
Copio a continuación los de los alumnos que me han enviado sus trabajos.

Historias de la granja


Zorra.

f. Mamífero cánido de menos de un metro de longitud, incluida la cola, de hocico alargado y orejas empinadas, pelaje de color pardo rojizo y muy espeso. Es de costumbres crepusculares y nocturnas; caza con gran astucia toda clase de animales, incluso de corral.

Esto les leía la gallina a sus polluelos para que estuvieran alerta por si un día veían acercarse a la zorra. Los animales vigilaban para que ningún animal de aquellas características entrará en  el corral, hasta que una mañana el granjero entró en el gallinero, cogió el gallo y le retorció el pescuezo. Desde entonces la gallina les lee:

Granjero

m. Mamífero de metro setenta, camina erguido con dos piernas y utiliza las manos para retorcer el pescuezo de los gallos.

Joan Gellida Pascual

EL COBRADOR SIEMPRE EFICIENTE DE LA MAFIA

Consiguió arrancar un nuevo billete de cincuenta euros, y de nuevo escuchó
ser llamado gusano. Lo buscó en el diccionario y leyó que era el nombre de
las larvas vermiformes de muchos insectos y de las orugas de los
lepidópteros.
Tras dos días enteros reflexionando, entendió que actuaba como un infante,
pues insectos y lepidópteros llamaban gusanos a sus crías.
Murió sin comprender porqué, arrancando billetes de doscientos euros,
nunca le llamaron mariposa.
Jaume Sauret


1. Estimada águila (ocell de presa diürn, pertanyent a la família dels
falcònids, notable per la seva força, grandària, vista penetrant i vol
ràpid) no em deixis caure al damunt del mar -recorda que no sé nedar- i
diposita’m suaument al terrat de casa, please.

2. Del dinar campestre vaig sortir disparada al damunt d'una au fènix
(ocell fabulós que passava per ser únic en la seva espècie i capaç de
renéixer de les seves cendres).

Fina Gri


EL ABRIGO

Aquel zorro - mamífero carnívoro, de orejas puntiagudas y triangulares al igual que su cabeza, de cuerpo esbelto y alargado, y de suave pelaje, que se alimenta de pájaros y mamíferos, y son muy apreciados por su piel - le dijo a la rica zorra que estaba harto de cubrirle las espaldas.

Elvira Mitjans


Coses de columbiformes


La xurra, decidida, es dirigeix a la perruqueria de la ganga disposada a tintar-se el plomatge d’un color més estiuenc.


- Bon dia, soc xurra i voldria canviar aquest color grisenc amb taques ataronjades, coll castany i pit groguenc tan típic de la meva espècie, per un vermell llampant com el sol. Per cert, li agrada el meu abric? És una “ganga” que he trobat al mercat.


- Molt bonic però, vol dir, xurra, que s’ha de posar de ballarina de cabaret, ara? Com a ganga, ocell de color groguenc llistat de negre, li recomano fortament un to menys cridaner. Observi, ahir vaig aconseguir aquest verd poma fantàstic de pura “xurra”.  


Raquel Mosull del Campo





Aquñi dejo mis artículos más recientes aparecidos en La Vanguardia. Espero que los disfruten. :-)