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viernes, 5 de noviembre de 2010

La política ya no es servicio sino privilegio

Publicado en Voto en Blanco:

El que no crea que la política ha dejado de ser sacrificio y servicio para convertirse en el mayor de los privilegios de nuestra época, que contemple la vida de los partidos y el comportamiento de los políticos, especialmente en campaña electoral. Parecen depredadores dispuestos a todo con tal de ganar y de seguir disfrutando de las impresionantes ventajas y privilegios del poder.

¿Alguien recuerda aquella época en la que la política era “vendida” a los ciudadanos como un generoso ejercicio de sacrificio y de servicio? Los políticos se presentaban entonces ante la sociedad como gente generosa y sacrificada, dispuesta a renunciar a un éxito seguro en la vida ordinaria para entregarse al servicio de los demás. Hoy, por fortuna, aquel hipócrita argumento ha dejado de utilizarse porque resulta evidente que la política actual es, probablemente, el mayor de los privilegios en nuestra cultura y los políticos son miembros la casta más poderosa del presente.

La política concebida como sacrificio y servicio a la comunidad ha pasado a la historia ante la evidencia de que ser político en nuestros tiempos significa ingresar en la “casta” de los poderosos, en un espacio exclusivo y privilegiado donde se vive rodeado de poder, dinero y una densa batería de ventajas y privilegios que muchas veces se extienden hasta los familiares y amigos.

La desaparición de la política como servicio y sacrificio ha sido una consecuencia de la degradación de la democracia y de la política en general. Hoy es demasiado evidente que ser político significa ingresar en el club exclusivo de los amos del mundo, la nueva clase privilegiada de los tiempos modernos en las falsas democracias, con fueros y privilegios propios, hasta con ciertos rasgos de inmunidad e impunidad, parecidos a los disfrutaron la nobleza y el clero en los tiempos del absolutismo.

Los políticos han desmontado todas las cautelas, controles y mecanismos de seguridad que tenía la democracia para evitar lo que era su mayor riesgo: que fuera pervertida y transformada en una oligocracia. El respeto a la voluntad popular, la duración limitada de los cargos, la separación de los poderes, la sagrada independencia del poder Judicial, la prensa libre y crítica con el poder, la existencia de una sociedad civil fuerte, el control del poder de los partidos políticos y el funcionamiento de unos procesos electorales libres, en los que los ciudadanos pudieran elegir libremente a sus representantes, son ya reliquias del pasado, tras haber sido desactivados en secreto por la casta de los políticos profesionales, que, una vez transformada la democracia en oligocracia, han podido ampliar sus privilegios, incrementar sus poderes y ejercer el dominio prácticamente sin límites y sin control alguno.

La degeneración de la democracia y su conversión a escondidas en una oligocracia de partidos es la más sucia traición a la ciudadanía perpetrada por los políticos profesionales y la mayor tragedia política de nuestro tiempo, además de ser también un foco de corrupción que envilece la convivencia, liquida los grandes valores, aleja a los ciudadanos del sistema y siembra en la sociedad la semilla de la discordia.

Por todas estas razones, la primera obligación para cualquier demócrata es exigir la regeneración de la democracia y lograr la erradicación de la cancerosa “casta” de los profesionales de la política sin control, los nuevos amos del mundo.

Es cívico, democrático y saludable reflexionar sobre esta tragedia antes de decidir a quien votar en las próximas elecciones autonómicas, municipales y generales.

viernes, 27 de agosto de 2010

Justicia prevaricadora

Lo publica Manuel Molares en su blog Crónicas Bárbaras:

A pesar de la sentencia del Tribunal Constitucional en contra, Zapatero insiste en darle al nacionalismo catalán disfrazado de socialismo un nuevo poder judicial que se distinga del estatal en la creación e interpretación de la legalidad haciendo ajenos a ese sistema al resto de los españoles.

Más desbarajustes legales en la ya colapsada justicia, con nuevas superestructuras amontonándose sobre una base frágil y hendida. Más aún: la creación de un poder judicial semiindependiente en Cataluña hará imposible negárselo a otras CC.AA.

Pues no salga usted de su región de nacimiento, porque van a martirizarlo las leyes de cada región o comunidad ajenas. Hasta le llegarán oficios o denuncias en catalán, gallego o vasco.

Pues lo justo es que quien hable otras lenguas españolas exija trato equivalente en sus ámbitos culturales, como que las denuncias vayan en bable o en romaní.

Hubo un tiempo en el que los grandes jurisconsultos recomendaban que los jueces trabajaran en destinos lejos de su origen para evitar que se vieran forzados a favorecer a alguien cercano, cumplir un compromiso o devolver un favor.

Un ejemplo de la justicia que nos espera es el de Pascual Estevill, un superjuez que chantajeaba a media Cataluña mientras Jordi Pujol lo presentaba como ejemplo de payés honesto hecho a sí mismo porque había empezado como humilde cabrero.

Fue hallado culpable de cohecho, extorsión, prevaricación y detenciones ilegales, y condenado a nueve años de prisión, sentencia dictada por un Tribunal Superior de Justicia catalán con magistrados de diferentes zonas de España.

Con el proyecto Zapatero tendremos muchos admirables y endogámicos Pascual Estevill juzgándose entre ellos y protegiendo a sus jefes políticos: la justicia cercana no tiene nada que ver con el juez cercano del posible delincuente.

Caeremos bajo los caciques locales, bajo señores feudales de la justicia al servicio de poderes supuestamente cercanos al pueblo, pero que realmente es la corrupta aristocracia política localista que los nombra.

sábado, 1 de mayo de 2010

Sr. Presidente: No es tan difícil

Carta al Presidente del Gobierno de Luis Garicano, vía fedeablogs

Estimado Sr. Zapatero,

Le escribo para animarle a que haga algo ahora mismo que, con toda seguridad, va a terminar haciendo antes o después: dirigirse al país por televisión explicando que ha tratado de posponer lo inevitable, que esto ha sido imposible, y que va a poner en marcha un paquete de medidas drásticas para evitar el continuo deterioro que está sufriendo la economía española.

Llevamos casi tres años de crisis, y cada mes las expectativas son peores que el anterior. Y, a pesar de que la deuda de España no es tan elevada (efectivamente, España no es Grecia), parece evidente que nos encaminamos a una pérdida de confianza por parte de los inversores internacionales y de los consumidores y productores españoles que puede ser fatal. No hay nada mágico en el 20% de despempleo: si la confianza desaparece, puede subir al 25 o al 30, o más. Y no olvidemos que la crisis de la deuda Argentina sucedió cuando los Argentinos perdieron la confianza en su gobierno y comenzaron a sacar su dinero del banco y mandarlo al exterior, a pesar de que la deuda sólo era del 63 por ciento del PIB antes de la devaluación, muy similar a la de España

Lo curioso es que resolver esta pérdida de confianza no es tan complicado. No es necesario para ello encontrar trabajo para los 4 millones de parados , ni eliminar el déficit público. Se trata simplemente de demostrar que el país es gobernable; que el gobierno es realista pero tiene ideas, y que puede poner estas ideas en marcha. Se trata de ir más allá de las palabras y demostrar, con hechos, que saben y son capaces de hacer lo que haga falta.

En concreto, tratar de enderezar la situación require tres tipos de decisiones: saneamiento del sector financiero, consolidación fiscal, y reformas estructurales capaces de incrementar el crecimiento económico. En el primer apartado, cambiar la ley de Cajas para permitir cuotas participativas con derecho de voto y tomar medidas urgentes, de acuerdo con el banco de España, para acabar con la parálisis impuesta por los gobiernos regionales. En el segundo, acordar de inmediato con el PP la prometida reforma de las Pensiones y un recorte sustancial del gasto de personal de las AAPP, tanto por salarios como cantidad de empleados. Y en el tercero, la reforma laboral, educativa, del mercado de la vivienda, y muchas otras que están sobre la mesa (vea por ejemplo el reciente libro de FEDEA con “25 propuestas” usando su Ley de Economía Sostenible como punto de partida).

Estoy seguro de que la mayoría de los españoles, en vez de, como usted teme, echarse a la calle a protestar, respirarán aliviados al ver que el gobierno gobierna. La reacción de los inversores extranjeros será la misma.

Un saludo cordial,

Luis Garicano