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jueves, 19 de enero de 2012

La emigración, el gran negocio del gobierno cubano. (*)

cien_pesosEs un verdadero atraco. Cada vez que un cubano residente en el extranjero decide visitar su patria, debe pagar un grosero “impuesto revolucionario” al gobierno de los hermanos Castro.

Saquemos la calculadora. En 2012 casi 400 mil emigrados cubanos visitaron la isla. Antes de empaquetar los televisores de plasma, ordenadores, videojuegos y móviles de última generación para sus parientes del verde caimán, en los Consulados de los Castro en el exterior, cada uno tuvo que pagar al contado 240 dólares por una carta de invitación y 80 dólares por un mes de estancia en la tierra que los vio nacer.

La nostalgia y el deseo de conocer a los nietos, o simplemente tomar ron de caña sin camisa en el portal de la casa de su madre junto a viejos amigos, tiene un precio para quienes decidieron emigrar definitivamente.

Nadie puede entender que un cubano sea extranjero en su patria. Incluso existe una aberración jurídica mayúscula en la Constitución de la República: no se acepta la doble ciudanía. Sin embargo, a la hora de visitar su país, los emigrados deben hacerlo con un pasaporte cubano. Los absurdos legales hacia los inmigrantes no se detienen ahí. Si tienen la mala suerte de ser detenidos y enviados a alguna de las duras cárceles, deben pagar la asesoría jurídica en moneda dura. Se encuentran en tierra de nadie.

Para los cubanos de la isla que deciden marcharse, las tarifas abusivas y los costos desmesurados son de apaga y vámonos. Repasemos los gastos. 55 pesos convertibles (cuc) por el pasaporte. 400 cuc por un rápido y primario chequeo médico. 200 por validar un título profesional. 150 por el permiso de salida. Aparte de esos 805 cuc o “chavitos” -cantidad equivalente al salario de tres años de un ingeniero-, el gobierno se engrosa otra buena mesada por la prestación de servicios aeroportuarios y una comisión por el billete aéreo.

La industria para ordeñar a los inmigrantes y posibles emigrados, no termina ahí. Si se opta por la variante de una carta de invitación por 3 meses o un permiso de trabajo en el exterior, también está obligado a pasar por la caja contadora.

Hagamos números. A falta de datos gubernamentales acerca de la cantidad de cubanos que por ese concepto viajan al extranjero, supongamos que 100 mil cubanos cada año salen temporalmente de la isla. Si lo multiplicamos por 805, veremos que el régimen se embolsa más de 80 millones de pesos convertibles sólo por esas salidas.

Al gran negocio que para los mandarines criollos resulta la inmigración, súmele los mil millones procedentes de las remesas familiares, y los cientos o miles de millones que obtienen por concepto de agencias de viajes y paqueterías radicadas en la Florida.

Para coronar la guinda del pastel, al suculento “bisne” agregue los cientos de millones que se gastan los emigrados cubanos en las ‘shoppings’, comprando alimentos, pacotillas y artículos electrodomésticos a sus parientes.

Es precisamente la industria montada en torno a la emigración uno de los pocos negocios rentables de los hermanos Castro. Ahora, con la presunta reforma migratoria está por ver si se abaratarán los gastos para los que deciden marcharse o viajar temporalmente al extranjero. O se derogarán las absurdas regulaciones y en cambio se elevarían los costos.

Ya se sabe que por “elementales medidas de seguridad”, a la bloguera Yoani Sánchez no la dejan salir. Y los periodistas Carlos Alberto Montaner y Raúl Rivero deberán seguir esperando que Dios se los lleve en tierras extrañas.

Mientras eso persista, ninguna reforma migratoria será completa. No se pueden aplaudir concesiones vergonzosas que son derechos elementales.

Cuba es de todos los cubanos. No de una casta verde olivo.


(*) Por Iván García.

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@CubaLadoB  te invita a leer la CARTA ABIERTA a los hermanos Castro,  ayudanos a difundirla. Muchas gracias. 

martes, 10 de enero de 2012

No nos engañemos más que aún no somos libres! (*)

A veces nos creemos cosas que no son reales, pero se perdonan por las ansias que tenemos de que sean puramente verdad, como por ejemplo esto: "los cubanos que vivimos fuera de la isla, creemos que ya somos libres". 

El vivir en un país donde sus ciudadanos si gozan de esa realidad, no quiere decir que nosotros somos igual a ellos, no podemos olvidar que somos cubanos, y que todavía aún viviendo en tierras de Libertad, seguimos presos dentro de nosotros mismos.

Y créanme, todavía NO SOMOS LIBRES!.

Cuando por fin te entregan tu "carta de libertad, (conocida en Cuba como "carta blanca"), das los saltos mas altos que los que pudo haber dado Sotomayor en sus mejores tiempos, después de (obviamente), haber sobornado hasta el gato, porque por lo menos en mi caso, así fue. Rápidamente comienzas a pensar que te espera del otro lado del mar, si todo lo que sabes hacer, si todos los títulos que lograste tener, si todas las habilidades que desarrollaste producto a las necesidades que pasaste, te servirían de algo del otro lado del mar, donde ni el idioma es el mismo, (pero creo que este tema merece otro post porque no quiero desviarme del hilo que llevaba).

Señores, cuantos de los que me leen ahora mismo, que están fuera de Cuba no han querido ir a visitar un familiar, un amigo o simplemente han querido ir para ver con sus propios ojos como se despedaza nuestra isla? Sé que todos. Como también sé, que a algunos le han negado la entrada, a otros le han hecho gastar en los trámites y hasta en el boleto y en el mismo aeropuerto le han dicho tranquilamente "no puedes entrar", y a otros (en el mejor de los casos), después de cobrarle las sumas más elevadas del Universo y tener que esperar la habilitación del pasaporte los han dejado entrar, pero eso sí... cuidadito con salirte de la línea, como por ejemplo "No puedes en ningún lugar (a no ser en el baño de tu casa y bien bajito que ni tus familiares te escuchen porque se cagan del miedo) hablar MAL del sistema y mucho menos de Fidel", cosa que nunca he entendido, eso de hablar MAL, si lo menos que hacemos es hablar MAL, más bien decimos la verdad, tampoco puedes ir a visitar a ningún disidente, ni a ningún Bloguero que abiertamente le declara la guerra a el sistema... porque tenlo por seguro que el segundo viaje que planifiques, sería negada la entrada automáticamente.

Entonces, yo les pregunto.. ustedes realmente se sienten libres?, al menos yo no. Ellos me dieron la carta blanca y yo me puse feliz, pero me encadenaron (sin yo saberlo) MAS AUN, me pusieron más limitaciones para ver a mi familia, a mis amigos, mis vecinos, mi isla... Yo sigo desde lejos, viviendo en un país libre y presa del Castrismo. Así que no nos engañemos más, despierten de ese espejismo, y vivan la realidad.

Como me dijo un día una amiga muy valiente a la que aprecio mucho... "Yo prefiero ser una puta transparente, que no una decente con dos caras"...


(*) Por Aimara Pérez.

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@CubaLadoB  te invita a leer la CARTA ABIERTA a los hermanos Castro,  ayudanos a difundirla. Muchas gracias.