En
los dos conciertos celebrados por Taburiente/Mestisay en el repleto auditorio
Alfredo Kraus de la ciudad de Las Palmas el 29 de diciembre Luis Morera, un
talento multidisciplinar, nos mostró su sobriedad en el escenario, su humilde
presencia frente a la gesticulación un tanto excesiva de Olga Cerpa. Fueron
casi dos horas y media de revisión de viejos éxitos, en una noche de homenajes,
con una hermosa polifonía que incluía clarinetes, chelistas, pianistas,
timplistas, con coros, con el acompañamiento de una excelente agrupación de músicos
dirigidos por Manolo González Ortega, el gran hombre de Mestisay, el precoz
impulsor de tantas cosas.
Luis
Morera, el corazón de Taburiente, habla una y otra vez de la identidad, en
realidad la identidad es el leit-motiv de su trabajo: la defensa de la
naturaleza, el ahondamiento en la psicología de nuestro pueblo, la expresión
del lirismo que viene de la tradición, la veracidad de nuestras raíces.
Identidad es la memoria, identidad es la infancia, identidad es Valentina la de
Sabinosa y el timplista José Antonio Ramos, desgraciadamente desaparecido antes
de tiempo. La noche del auditorio grancanario fue una noche de proyecciones
audiovisuales, la vertiginosa sucesión de temas de gran calado, una noche de
triunfos, aplausos, bravos y emociones: no en vano contemplar en escena tanto
talento es una gratificación importante en tiempos depresivos como los que
estamos viviendo. En definitiva, se vino a demostrar que la canción sigue viva,
que el poema sigue en pie, el proyecto y el camino siguen al frente.










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