tag:blogger.com,1999:blog-39658592606110938272024-11-01T11:38:15.884+01:00diario de fondoBlog de Alejandro MuñozUnknownnoreply@blogger.comBlogger88125tag:blogger.com,1999:blog-3965859260611093827.post-10312246159441164582023-04-27T00:34:00.003+02:002023-04-27T13:08:07.597+02:00El tiempo<p>El que les escribe, viste un Apple Watch última generación en su mano derecha, a mano cambiada podríamos decir, capaz de medir las horas y otras muchas variables; desde el pulso cardiaco hasta la temperatura de la muñeca cuando se duerme.</p><p>El que les escribe, se consideraba hasta hace un rato un eficaz gestor del tiempo, pues no solo lleva más de veinticinco años lidiando con programaciones para que sus alumnos aprendan en tandas de cincuenta y cinco minutos lo que las autoridades pertinentes tengan a bien enseñar; sino que puede certificar a golpe de diplomas que fue capaz de gestionar milimétricamente su ritmo en un buen puñado de maratones para lograr acabarlas, más o menos, según el tiempo previsto.</p><p>El que les escribe es consciente de que desde Einstein hasta músicos, artistas o poetas dedicaron parte de sus vidas a tratar de relativizar, controlar, manipular o jugar con el tiempo; que ya les digo con total certeza, que un caro artilugio de la factoría de Jobs no fue capaz de medir en la tarde de ayer.</p><p>El que les escribe está en condiciones de afirmar que el tiempo es algo que Juan Ortega fue capaz de templar poco más allá de las siete de la tarde de un caluroso veintiséis de abril, instantes antes de que la música comenzase a sonar. Le bastó a Juan con cargar todo su peso sobre el albero, arrimar el mentón al pecho y descolgar las manos para agarrar el capote, como si fuera un sudario, para recibir al tercer toro de la tarde y parar el reloj de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. A ver quien es capaz de ponerlo en marcha de nuevo.</p>Unknownnoreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-3965859260611093827.post-21864872575937950302022-03-30T23:32:00.004+02:002022-03-31T00:48:04.541+02:00Я відчуваю гордість<p>Mi hijo Ignacio es un niño como los demás, no tiene nada de especial, aunque a la mayoría de los padres nos parezca que son especiales nuestros hijos, algo que supongo que debe ser un efecto secundario de la paternidad.</p><p>Como tantos otros niños hoy no solo ha ido al colegio, sino que además tuvo hora y media de clase de preparación del examen B1 de Inglés, entrenó otra hora y media con su equipo de fútbol, hizo sus deberes y visitó a su abuela a la salida del colegio.</p><p>Hace un rato, como tantos otros niños, debía de estar reventado, pero aun así, cuando fui a su cuarto para pedirle que se acostara, me lo encontré con una libreta delante del ordenador apuntando expresiones cuya extraña caligrafía copiaba del traductor de Ucraniano de Google. Repito, como tantos otros niños de España en cuyos colegios también hayan acogido a otros refugiados ucranianos. Por eso, repito, que no creo que Ignacio sea nadie especial, estoy seguro.</p><p><span style="caret-color: rgb(32, 33, 36); color: #202124; font-family: inherit; white-space: pre-wrap;">Я відчуваю гордість,</span>&nbsp;que parece que es como se debe escribir ''estoy orgulloso'' en Ucraniano.</p>Unknownnoreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-3965859260611093827.post-48040638564426498792022-03-23T16:46:00.002+01:002022-03-23T17:06:55.747+01:00buena gente<p>A Unzué los sevillistas no solo le tenemos que agradecer los siete años que jugó en nuestro club con una entrega y profesionalidad digna de elogio o el cariño que nos muestra cada vez que recuerda su pasado sevillista. Tuvimos la suerte de disfrutar de un portero de talla internacional, Dorsal de Leyenda desde el día de hoy, que también ayudó a sembrar el Sevilla del futuro.</p><p>A Unzué le tenemos que agradecer los sevillistas el ser uno de los principales artífices de nuestro Sevilla moderno, pues fue tanto el tiempo que tuvo que pasar Monchi en el banquillo esperando su oportunidad que no le quedó más remedio que ver los toros desde la barrera y empaparse de fútbol. De no haber sido así, el Leon de San Fernando no sabría de fútbol lo que sabe a día de hoy.</p><p>Además, a Juan Carlos, Unzué, cualquier persona de bien le debe agradecer la actitud con la que afrontó hace dos años el diagnóstico de su enfermedad, así como su valentía y generosidad con los que también la padecen. Juan Carlos quiso convertirse en la cara visible de la ELA y al igual que hizo otras tantas veces vuelve a defender los colores de su equipo, que no es otro que el de todos los enfermos de la esclerosis lateral amiotrófica.</p><p>En el libro “Juan Carlos Unzué: Una vida plena” cuyos beneficios se destinan para recaudar fondos para la investigación de tan cruel enfermedad, se dice que hay una leyenda que asegura que la ELA, como algunos sospechábamos, es una enfermedad que afecta a la buena gente; algo que en el caso de Juan Carlos Unzué no puede ser más cierto. Ojalá el partido que ahora le toca disputar tenga una prórroga muy larga y lo gane. Aunque sea en los penaltis, que sabemos de lo que hablamos. Porque el “nunca se rinde” es de Juan Carlos también.</p>Unknownnoreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-3965859260611093827.post-49876521724459294202022-03-19T11:49:00.000+01:002022-03-19T11:49:25.430+01:00placebo<p>Amanece un día precioso en Sevilla. Desde la elíptica de mi gimnasio se ve el paseo del río por el que tantas veces he trotado, mi hábitat natural cualquier mañana de sábado, como la de hoy, hasta hace dos meses.</p><p>Nada de correr de momento, me dijo mi fisio la última vez que nos vimos. Elíptica, bicicleta estática, estiramientos, sentadillas, prensa y máquinas de remo, isquios o cuádriceps, puedes hacer; más un poquito de tonificación si te apetece.</p><p>Placebo, puro placebo.</p>Unknownnoreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-3965859260611093827.post-45477662606474888122022-03-11T08:32:00.002+01:002022-03-12T11:44:19.131+01:00resistiré<p>El arte ha muerto.</p><p>Desconozco si hay consenso sobre la autoría, fecha y contexto de tal afirmación, que por otra parte no es cierta pese al empeño que le ponen muchos artistas; pero si lo habría para asegurar que el cartel que ha presentado en La Maestranza el artista Danh Vö no aprobaría ni la primera evaluación de Plástica de 1º de ESO de mi colegio.</p><p>Este espacio nació gracias a mi admiración por el trapío del <a href="http://alejamu.blogspot.com/2009/05/cinco.html" target="_blank">cartel</a> que en su momento dibujó el pintor Manuel Salinas para la maestrante institución. Hoy, trece años después, comparezco aquí de nuevo para anunciar que ningún artista danés de origen vietnamita, pese a su evidente daltonismo, conseguirá clavarle la puntilla a este modesto cuaderno. Resistiré.</p><div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"><a href="https://blogger.googleusercontent.com/img/a/AVvXsEiCykNbFIQlSzBtT-xcKzyVwQLc1OwAi3lRAtqAoQG8GeE7fpMlVcQGIaySP_usTSNgnm9uLYFDCGspuN_9xt5M55EXVzAqqLoz6OplcRCfgq6Dq09k2ltF8X-IRNC4zDonb0sX-xpeYoFSg9XRgxqedYBxYU7YuYwwSkjUfsktV5tzJjVhf1ep2c5xAw=s600" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"><img border="0" data-original-height="400" data-original-width="600" height="213" src="https://blogger.googleusercontent.com/img/a/AVvXsEiCykNbFIQlSzBtT-xcKzyVwQLc1OwAi3lRAtqAoQG8GeE7fpMlVcQGIaySP_usTSNgnm9uLYFDCGspuN_9xt5M55EXVzAqqLoz6OplcRCfgq6Dq09k2ltF8X-IRNC4zDonb0sX-xpeYoFSg9XRgxqedYBxYU7YuYwwSkjUfsktV5tzJjVhf1ep2c5xAw=s320" width="320" /></a></div><br /><p>Nota: si difícil fue encajar ambos carteles en una sola instantánea, imaginénse la que les queda a los encargados de la Maestranza que han de meter el dos en uno que le han <i>colao</i> en toda la cartelística que les queda por hacer. Hasta la bola, que es expresión taurina. Más que el cartel.</p>Unknownnoreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-3965859260611093827.post-78633663236855991012022-03-10T15:50:00.001+01:002022-03-10T15:51:02.515+01:00sin alma<p>Florentino pudo hacer anoche el negocio de su vida. Kylian lo tenía contra las cuerdas, bordando el fútbol como pocos lo saben hacer. No dudo que sea posible triunfar a base de mercenarios, pero corres el riesgo de fracasar en cuanto se tuerce el guión.</p><p>Donnarumma hizo que echaran de menos a Sergio Rico. Manda huevos. Más que un gol, a París llegó el eco del martillo de madera de un juez. El partido estaba visto para sentencia. El verdugo, Karim Benzema, solo tenía que ejecutar.</p><p>Como en cualquier otro juicio, toca valorar los “considerandos”. Y ahora deberá ser Mbappé quien considere si le sale a cuenta seguir jugando en un equipo sin alma. Lo dicho, que Florentino pudo hacer anoche el negocio de su vida.</p>Unknownnoreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-3965859260611093827.post-6624267678633847572022-03-09T13:47:00.002+01:002022-03-09T13:47:30.501+01:00por peteneras<p>No duró más de treinta segundos la entrevista. Cuando el entrevistado español, residente en Moscú, salió por peteneras al ser preguntado sobre si los informativos de las televisiones rusas emitían imágenes de los devastadores efectos de los bombardeos en Ucrania, el presentador de los informativos decidió cortar la comunicación de inmediato.</p><p>No me voy de Rusia, contestó a la pregunta anterior, debo ganarme mi sueldo aquí y estamos esperando a que los políticos se pongan de acuerdo, apostilló. Mire usted, señor mío, hace más de diez días que casi el cien por cien de los políticos de todo el mundo por fin se han puesto de acuerdo en algo, o sea, en que Vladimir Putin es un hijo de puta con todas sus letras. Usted, en cambio, parece no haberse enterado.</p><p>Hace tiempo que alguien dijo que si un tonto más entraba en España por lo Pirineos, irremediablemente caería otro al mar por Algeciras, pues aquí pocos más deben caber. Por lo visto, no es necesariamente así, también exportamos vainas a Rusia. Otro equidistante, de los que les hablaba ayer. Debe de ser una plaga. Más perdido que el barco del arroz, parece estar. Como un belga por soleares, se quedó el presentador. Estupefacto, más bien, yo.&nbsp;</p>Unknownnoreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-3965859260611093827.post-4937752557036236702022-03-08T15:51:00.001+01:002022-03-08T15:51:52.732+01:00equidistancia<p>Equidistancia es una palabra que suena bien, incluso parece elegante. A veces me la escucho en clase, mientras explico lecciones de geometría. Cualquiera diría que su significado neutro, imparcial o respetuoso la convierten en un adjetivo digno de elogio.</p><p>Pero no siempre es así, porque a su vez define a aquellos que se posicionan a igual distancia entre víctimas o verdugos; sin distinguir claramente entre agredidos y agresores, o entre inocentes y culpables. En definitiva, gente que no tiene muy clara la barrera que ha existir entre invadidos e invasores.</p>Unknownnoreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-3965859260611093827.post-77816322678228060442022-03-02T09:22:00.002+01:002022-03-02T20:11:54.594+01:00no me extraña<p>Solo Bildu, IU y Anticapiltalistas rechazan condenar a Rusia en el Parlamento Europeo, reza el titular. Nada que decir de unos anticapitalistas acostumbrados a altos sueldos, dietas, <i>aipads </i>y <i>aifons </i>en los bolsillos, así es imposible pedirles coherencia. Tampoco de una izquierda trasnochada incapaz de recuperar el voto moderado de sus gentes, llevan años disparándose a los pies. Pero de Bildu, ¿a quién le extraña?</p><p>Después de cinco semanas y media moviéndose con muletas por su reducido hábitat natural, uno echa mucho de menos andar, por no hablarles de correr. Después de varios años sin matar, algunos no pueden sentir más que nostalgia.</p><p><br /></p><div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"><a href="https://blogger.googleusercontent.com/img/a/AVvXsEhql05mPsdVj23X3T8uLKAxA19O7g84MiGpdkkKYbxjbT3eQ5xt5Kat45r8kx4SLpw_l5MBy0K0mwdoVjemitp4MraSJRsd-XO52lJpZkMRdmOwXw1LZp2fnCTsMYHb0bTTtN5-FNAc-MMRN1nEQhkOvvYd_orWZP28vfBmQdmr06PwNzwyb3MxxPvRZg=s882" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"><img border="0" data-original-height="295" data-original-width="882" height="132" src="https://blogger.googleusercontent.com/img/a/AVvXsEhql05mPsdVj23X3T8uLKAxA19O7g84MiGpdkkKYbxjbT3eQ5xt5Kat45r8kx4SLpw_l5MBy0K0mwdoVjemitp4MraSJRsd-XO52lJpZkMRdmOwXw1LZp2fnCTsMYHb0bTTtN5-FNAc-MMRN1nEQhkOvvYd_orWZP28vfBmQdmr06PwNzwyb3MxxPvRZg=w394-h132" width="394" /></a></div><p><br /></p>Unknownnoreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-3965859260611093827.post-32031181348411436822022-02-26T17:42:00.004+01:002022-02-26T18:35:45.156+01:00de mierda<p>Una gaitera, solitaria, entona los primeros acordes sobre las cubiertas de Murrayfield en los prolegómenos del Escocia Vs. Francia del Seis Naciones de Rugby. Después de escuchar cómo Les Bleus y parte del público entonan la Marsellesa y los del Cardo, y resto del estadio, hacen lo propio con el Flower of Scotland; uno no tiene más remedio que preguntarse por la mierda de país, llámese España, en el que le ha tocado vivir.&nbsp;</p>Unknownnoreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-3965859260611093827.post-28080041274326608532020-05-02T09:46:00.000+02:002020-05-02T14:48:05.573+02:00DistanciamientoDespués de mes y medio lo mío de esta mañana más que una carrera ha sido una peregrinación. Que sepan que he pedido por todos ustedes a las puertas del Santo templo metropolitano de la Catedral, iglesia de El Salvador, Parroquia de San Nicolás y basílicas del Gran Poder y la Macarena (tengo Strava que lo atestigua); convencido de que no salimos de esta si no se nos echa una mano desde arriba.<br /> <br /> Después de mes y medio tenía claro que ni el Parque ni el río eran hoy mi sitio, el sitio de mi recreo. Ha sido un placer trotar por el centro semidesierto de Sevilla a primera hora, pese a la dificultad de hacerlo con guantes de látex y mascarilla con filtro. Todo bien, hasta que subí por Calatrava hasta la Ronda, abarrotada de gente.<br /> <br /> Con tantas palabras vacías y mensajes confusos al final la gente no se entera, casi nadie iba protegido y, además, no guardaban la distancia de seguridad. Ése es el problema, la distancia de seguridad, que nadie sabe si es de un metro para la familia, dos cuando se anda, cuatro cuando se corre o diez si se pedalea. Pero, ¿qué pasa cuando todos coinciden a la vez en la misma acera? Menos mal que, al menos yo, llevaba mascarilla.<br /> <br /> El problema es ese, hablar tanto sin decir nada. De todas las sandeces que por repetidas vemos ya normales, mi preferida es "la distancia social". ¿Qué gilipollez significa distancia social? La distancia que debemos mantener entre nosotros se llama distancia de seguridad. La distancia social, señor Pedro Sánchez, es la que existe entre usted (y la panda de mamarrachos con los que gobierna) y nosotros. A ver si se entera.Unknownnoreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-3965859260611093827.post-14603517648429164582020-04-03T02:18:00.002+02:002020-04-03T02:18:49.545+02:00Roland Garros y una lata de NiveaDicen que el deporte se ha paralizado. Nada de eso: directo, abierto y televisado. Deporte es el vaivén de nuestras cabezas con las hostias que llueven de todos lados. Jueces de silla parecemos, y para colmo, echando de menos al otro Amancio Ortega, el hipermusculado. Cambio de cadena, dibujos animados. Son los Picapiedra, Pedro y Pablo; Pablo y Pedro, da igual, tanto montan, mantas tanto. No apto para peques: preferimos a los perros, dan a entender. Es un estado que alarma: críos con menos derechos que perros. Tendríamos que haber abortado, les falta decir. Qué oportunidad perdieron sus madres, pienso yo.<br /> <div> <br /> Cambio de nuevo, charlatanes por doquier: unos con la cabeza del 8M, otros con los abrazos de Vistalegre. Los del ocho, irresponsables a los de Génova. Los de Génova, no firman cheques en blanco. Y yo no me entero, mis niños. Cómo va a ser lo mismo estar confinado en un piso de Nervión, digo yo, que en un chalé de Galapagar, dice usted. O digo yo que dice usted, vaya lío. Si esto es periodismo que paren la prensa, que yo me bajo. No, todavía no, un argumento sensato. Alguien dispuesta a colaborar. No puede ser, falta de avales. Por culpa de su predecesor. Ah, ya sé, ése que enseñó el culo antes de bajarse los pantalones. Tiene mérito, un tipo singular ¿Quien sabe?, quizá todo este circo sea por su culpa. Y yo con entrada de pista. Y sin haberla comprado.<br /> <br /> Apago la tele, el móvil hierve. No puede ser, hasta los gurúes se han infectando. ¿Cómo puede caer alguien mitad Quique Sanfrancisco, mitad Duquesa de Alba? Con el aprecio que le tengo, parece buena persona. Además de divertido, los memes lo han convertido en el cómico de moda. Ascensión meteórica, digo yo. Ni Martes ni 13 a finales de los ochenta. ¡Encarna!, que decían ellos. Cambio de chat, es Bertín, en su casa. ¿O es la mía? Brinda por España, sin repartir, es momento de sumar esfuerzos. Sin criticar, dice él. Razón no le falta, pero no hace más que repartir mientras dice que ya repartirá después. ¿Contradicción? ¡Yo qué sé, él sabrá! Otro chat, piadoso, falta hace. Me conmueve. Una figura blanca. Delante del Cristo de la peste italiana. Dice como Bertín. Es momento de fraternidad, de caminar juntos. ¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe? Resuenan sus palabras. Me acojona. Sobremanera, ya lo sé. Nuevo chat. Mi sobrina. El mundo, mi mundo, se para. Una foto del equipo con el que ha de trabajar en Ifema. Manos a la cabeza, más vaivén. Y eso que todavía no han llegado los del todo a cien. Hasta cuando salgo al súper parezco más protegido. Rezo, qué remedio.<br /> <br /> No sé si recuerdan al Belga por soleares de la canción de Sabina. Imagínenlo recién aterrizado en agosto en Jerez, blanco como una túnica en Domingo de Ramos, Y soltarlo a pelo cuatro horas bajo el sol de mediodía en La Barrosa, Sancti Petri, Cádiz. A pelo no. Porque usted, que es buena gente, abre una lata redonda de Nivea, de la época en la que se mudaba de piel dos veces al año. O tres. Y le restriega un poquito por los mofletes. Y por la espalda. La Nivea de lata azul el pego da. Pero proteger, lo que se dice proteger...<br /> <br /> Como un belga. Por soleares, acuérdense.</div> Unknownnoreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-3965859260611093827.post-17601370771250588502020-03-29T14:41:00.001+02:002020-03-29T14:56:07.852+02:00Que viene y va: cuatrocientas doce veces (y media)<div style="text-align: justify;"> <div style="text-align: left;"> De vez en cuando el universo nos regala alineaciones de estrellas, planetas y constelaciones para el deleite de astrónomos, frikis y no duchos en la materia. Capricho de dioses o el destino, o bien extrañas leyes de funcionamiento al alcance de unos pocos. Magia, ciencia o casualidad; en cualquier caso, algo que dicen nos puede afectar aunque desconozcamos su existencia.</div> </div> <div style="text-align: justify;"> <div style="text-align: left;"> Da igual, la geometría también tienen sus albures. Sea euclidea, analítica, diferencial, proyectiva, descriptiva, plana o espacial; como es el caso. Si a una situación de pandemia se le alinean un recibidor con pasillo, más la habitación de tu hijo pequeño con su amplio ventanal, habrá quien consiga marcarse un 10K sin salir de su casa, eso que a día de hoy supone nuestro universo.</div> </div> <div style="text-align: justify;"> <div style="text-align: left;"> Pues sí, lo que hace el mono. Y el confinamiento. Y no tener vecinos debajo, claro está.</div> </div> Unknownnoreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-3965859260611093827.post-48859162433201339782020-03-28T15:33:00.002+01:002020-03-29T14:43:06.257+02:00Polvo eres<div style="text-align: justify;"> <div style="text-align: left;"> Desempolvo mi ejemplar de La imaginación sonora, del profesor Trías, convencido de que el arte puede ser mejor valorado si es comprendido. ¿Qué es nuestra vida sino una serie de preludios de ese canto desconocido cuya primera y solemne nota la entona la muerte?, es la cita de Listz que leo al abrir el libro.</div> </div> <div style="text-align: justify;"> <div style="text-align: left;"> Desempolvo este blog, acuciado por la necesidad de escribir que si a lo de Listz le sumo el “¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?” del Papa en la Urbi et Orbi de ayer, me acojono sobremanera.</div> </div> <div style="text-align: justify;"> <div style="text-align: left;"> Polvo somos.</div> </div> Unknownnoreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-3965859260611093827.post-63069164885414571122016-06-25T19:59:00.001+02:002020-03-28T19:28:39.876+01:00Los años heroicos<div style="text-align: justify;"> No cuentan, Los años heroicos del Tour de Francia (1903-1914) de Ignacio G. Iglesias, si tras la primera etapa del Tour de Francia, disputada el 1 de julio de 1903, el vencedor fue recibido en la línea de meta por un par de señoras macizas con las enagüillas apretadas.</div> <div style="text-align: justify;"> Si cuentan, en cambio, los mencionados años heroicos del Tour, que tras la disputa de la misma; que llevó a un puñado de valientes desde París hasta Lyon, Maurice Garin, que así se llamaba el ganador, después de completar los 467 kilómetros que separan ambas capitales en 17 horas y 45 minutos, se zampó de una sentada dos pollos, cuatro entrecots, una tortilla de diez huevos y una docena de plátanos; todo ello regado con una botella de vino de Burdeos.</div> <div style="text-align: justify;"> Tampoco cuentan nada de si hubo siesta, ni de la digestión que hizo, ni, lo más preocupante, si para la fecha ya se habían inventado los comprimidos de Almax.</div> Unknownnoreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-3965859260611093827.post-40248034210897166842016-05-18T23:14:00.000+02:002020-03-28T19:27:50.652+01:00Cuando mayo mayea (2)Hay un camino en Europa, que une Eindhoven con Glasgow, Turín, Varsovia y Basilea que parece no tener fin.Unknownnoreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-3965859260611093827.post-85518907208605347402015-05-28T00:15:00.000+02:002020-03-28T19:27:50.676+01:00Cuando mayo mayeaDejando aparte el 1 de mayo, que no me hace tilín, por muy festivo que sea; si tuviera que elegir un día de mayo no sabría si quedarme con el 5, que nació mi hija, el 6, aniversario de mi boda, el 11, cumpleaños de mi mujer, el 24 o el 27; días en que nacieron mis respectivos ahijados. Porque mayo es también 10 en Eindhoven, 14 en Turín, 17 en Glasgow y vuelve a ser 27 y Varsovia.<br /> Mayo, siempre mayo.Unknownnoreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-3965859260611093827.post-89666449154071555052014-07-06T20:54:00.000+02:002014-07-07T11:31:26.937+02:00Maratonoscopia<div style="text-align: justify;"> Lo peor de la maratón, al igual que en la colonoscopia, no es la prueba en sí sino su preparación. Correr una maratón requiere de gran esfuerzo físico, síquico y familiar. En mi caso, los cuatro meses previos me obligo a correr tres veces por semana, a razón de 50 o 60 kilómetros semanales. Superada la prueba, uno se da cuenta de lo titánico del esfuerzo cuando a duras penas consigue correr otras tres veces en el mismo tiempo.</div> <div style="text-align: justify;"> En el caso de la colonoscopia la preparación es mucho más leve, pero no por ello menos intensa. Comienza con la deglución de un líquido que el facultativo receta, que tanto por su aspecto como por los efectos producidos sobre el paciente parece ser más bien un agua recién llegada de Chernobyl. Su sabor, densidad y textura plomiza son indescriptibles, así como su deposición. A uno no le queda más remedio que acordarse de Muñoz Molina cuando comprueba que "todo lo que era sólido" sale a la luz sin ningún tipo de miramientos; licuado y descompuesto sin mayores complejos.</div> <div style="text-align: justify;"> Respecto a la prueba decir que es otra cosa y que aunque el deseo del maratoniano sea el de disfrutar de la carrera, cualquier corredor sensato sabe que poco goce hay más allá del kilómetro 30. Eso sí, si todo va bien, cuesta reprimir el par de lágrimas que asoman al sentir el peso de la medalla colgada al cuello.</div> <div style="text-align: justify;"> Poco puedo contarles, en cambio, de los seis o siete metros -que caben (sí, caben)- de exploración colonoscópica; efectos o defectos (perfectos) de la sedación. Pero sí asegurar que también es posible el final feliz tras varios minutos de sueño reparador. Ningún hombre negará que despertar con la frase "ya puedes subirte los calzoncillos" sea de su agrado, y mucho más si la pronuncia una enfermera rubia en una clínica de Triana. Poco después, un "todo perfecto, vuelva usted en cinco años" oído antes de terminar de espabilar sirve de café con leche tardío que ayuda a despertar. Por mí vuelvo mañana mismo, le dice uno al doctor, si piensan tratarme de nuevo así.</div> <div style="text-align: justify;"> No tengo claro cuando volveré a correr otra maratón, he decidido tomarme un descanso, pero estoy seguro de que caerán otras dos o tres antes de acudir de nuevo al colonoscopista. Lo curioso del caso es que al igual que en la maratón, a uno no le importe regresar a una prueba de la que esperaba salir con el recto escaldado.</div> Unknownnoreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-3965859260611093827.post-76492909944795285912014-03-09T22:59:00.002+01:002014-03-10T08:01:26.741+01:00No somos nadaImpresionado aún por el estado de salud de alguien cercano hojeo "La imaginación sonora", de Eugenio Trías. "¿Qué es nuestra vida sino una serie de preludios de ese canto desconocido cuya primera y solemne nota la entona la muerte?". La cita inicial de Franz Liszt es sobrecogedora. No hay que ir más allá del cuarto párrafo del prólogo para leer estas palabras del autor: "Ignoro si este díptico (se refiere al libro) podrá ampliarse hasta ser un tríptico. Desearía que así fuese, pero ahora quiero cambiar de tercio, al menos durante un tiempo. Depende en gran medida de que los dioses sean clementes con mi salud."<br /> <div> El libro es de 2010 y el profesor Trías, con el que tendré pendiente de por vida la deuda de haber sido uno de sus peores alumnos en mi época de estudiante de arquitectura en Barcelona, falleció en 2013 sin ver cumplido su deseo, dejando en el tintero, entre otras cosas, lo que tenía que escribir sobre otros músicos para completar la trilogía. Lo dicho, no somos nada.</div> Unknownnoreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-3965859260611093827.post-7003332889342381962014-01-02T11:38:00.000+01:002014-01-02T11:44:15.415+01:00Km 9: Cálculos peregrinos<div style="text-align: justify;"> No está uno para demasiados cálculos en la calle Torneo, a 33 kilómetros de la meta, aunque es cierto que cuando alguien se habitúa a correr su cabeza no para de hacerlos constantemente. Por eso, y ante la inutilidad de averiguar si llevo un ritmo que me permita rebajar las cuatro horas mi cabeza se entretiene en otros cálculos más peregrinos.</div> <div style="text-align: justify;"> Desde que entramos en el Paseo de Colón el circuito está delimitado en algunos puntos por vallas metálicas, ora a la diestra, ora a la siniestra. Cuando corro mi mente procesa información constantemente, además de hacer cálculos actúa como un radar capaz de detectar cualquier obstáculo que se interponga en mi camino. Parece que no es así para el resto de corredores pues desde un par de kilómetros atrás es constante el ruido de vallas que se arrastran. Los hay de dos tipos diferentes, los golpes secos y los continuos. Los primeros no representan para un corredor mayor problema que un pequeño traspiés cuyas consecuencias no irán más allá de un insignificante moratón. Los segundos son diferentes pues si el ruido de la valla no cesa hasta que termina de arrastrase solo se puede deber a que el empuje lo hace un corredor con la parte central de su anatomía (y una pierna a cada lado), o lo que es lo mismo, un maratoniano que en caso de llegar a meta lo hará con los huevos cascados.</div> <div style="text-align: justify;"> <br /></div> <div style="text-align: center;"> * &nbsp; &nbsp; * &nbsp; &nbsp; *</div> <div style="text-align: center;"> <br /></div> <div style="text-align: center;"> <div style="text-align: justify;"> Ya he dicho que cuando uno se habitúa a correr se convierte en una especie de calculadora humana, alguien que es capaz de precisar antes de salir de casa si regresará a tiempo para el baño y la cena de los niños; o que incluso es capaz de modificar su recorrido habitual para hacer los kilómetros o tiempos que pretende con un error de precisión prácticamente inapreciable.</div> </div> <div style="text-align: justify;"> Esta fría mañana de domingo es diferente, más que anticipar los kilómetros que voy a correr mi cabeza solo piensa en cuándo volverá a sentir las orejas, de sí hará sol cuando llegue por la dársena a San Jerónimo o sobre si Melendi, que me acompaña hoy, dejará de cantarle odas a los canutos que se fuma. Y no solo eso, también pretende averiguar la edad de la única corredora que no se protege del frío con mallas, cortaviento, guantes, gorro o braga. Va con calzón corto y camiseta de algodón y tengo la seguridad de que debe de haber pasado más de un lustro desde que superó la edad de jubilación. Además, y sobre todo, me da por pensar en dejar de hacer el vaina desde tan temprano y no volver a madrugar en esos días en los que apetece hacer cualquier cosa antes que preparar en serio otra maratón.</div> Unknownnoreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-3965859260611093827.post-10792554061169080382013-11-28T22:36:00.000+01:002013-11-29T16:50:59.391+01:00Km 6: Puerta del Príncipe<div style="text-align: justify;"> Una de las fotos más típicas de la maratón de Sevilla es la imagen de los corredores ante la Maestranza, en dirección Torre del Oro en las ediciones anteriores o en sentido contrario en el recorrido que hoy estrenamos. Delante de la plaza coincidimos un reducido grupo de aficionados a la fotografía con otro más numeroso de locos por las carreras. A mí no me importaría tener una foto mía con la Puerta del Príncipe de fondo, aunque no entiendo a quién pueda interesar la toma de un grupo de mediocres trotacalles corriendo con la cabeza aún erguida y dorsales prendidos al pecho con alfileres, repletos de cifras e incertidumbres.</div> <div style="text-align: justify;"> Ahora que está tan de moda denostar lo taurino no seré yo quien pretenda convencer a un detractor de si se trata de espectáculo cruel o arte supremo. Lo que sí parece difícil de discutir es que el torero está especialmente dotado para manipular a su antojo la medida del tiempo, haciéndolo discurrir más lento durante la lidia del toro en la plaza. Es algo difícil de explicar, no creo que el mismísimo Einstein supiese bien cómo hacerlo.<br /> Algo parecido me pasa hoy con la percepción del espacio. Aunque esté delante de la Puerta del Príncipe la sitúo a 35 kilómetros de aquí, en el estadio no-ólímpico de La Cartuja. Todavía es pronto, de todo puede suceder, desde que salgamos a hombros por la puerta grande a que abandonemos cabizbajos por la de cuadrillas, convencidos de que habrá otra oportunidad. Cualquier cosa antes de que la maratón nos aseste a alguno una cornada, que también las da, y salga alguien por la de enfermería. Es evidente que no se puede comparar, pero en España cada temporada mueren más maratonianos que toreros.</div> <br /> <div style="text-align: center;"> * &nbsp; &nbsp; * &nbsp; &nbsp; *</div> <br /> <div style="text-align: justify;"> Los entrenamientos para la maratón se combinan con la participación en carreras, que sirven como test para valorar nuestro estado de forma. En mi corta trayectoria maratoniana es ya habitual la media de Córdoba, mi segunda patría. La corrí el pasado domingo, en un tiempo de 1:45:19, a un promedio de cinco minutos por kilómetro, que en mi caso no está mal para el poco tiempo de preparación que llevo y porque no acabé cansado. Los que nunca han corrido creen que se fracasa si no se llega entre los trescientos, perdón cincuenta... en fin, todo lo que no sea quedar entre los diez (digo, tres) primeros. Como si ellos (pongamos por caso) aficionados al fútbol fuesen capaces de marcar un gol a Casillas desde su sillón, o de contener las incursiones por banda de Jesús Navas, Cristiano o Leo Messi.</div> <div style="text-align: justify;"> Dejando aparte a los profesionales de esto, en las carreras de fondo la mayoría de los participantes son aficionados, gente que está ahí gracias al tiempo que le roba a su descanso y la familia, no sé en qué orden. Son competiciones en las se lucha contra uno mismo, o a lo sumo, contra el cronómetro (su propio cronómetro, no el de los demás). Por eso, en una media maratón se pueden estar disputando cuatro mil carreras a la vez, o nueve mil si hablamos de maratón.</div> <div style="text-align: justify;"> Correr me está enseñando a ser humilde. Desde aquí mi sincera felicitación a los 2079 participantes que llegaron antes que yo a la línea de meta en Córdoba. Y a los 1626 que quedaron por detrás, y muy especialmente al último clasificado. En una carrera de fondo hay una persona que recibe casi tantos ánimos como el primero. Es el último, el que cierra la prueba, al que todo el mundo apoya para que gane su carrera.</div> Unknownnoreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-3965859260611093827.post-79106075782129356112013-11-19T18:54:00.003+01:002016-11-12T21:06:30.804+01:00Km 2: Martín Fiz y yo nos caemos del cartel<div style="text-align: justify;"> Cuando llevas más de medio año entrenando para la maratón y te lesionas a diez días de la carrera no sabes si cortarte las venas o dejártelas crecer. Cuando te enteras de que a Martín Fiz, campeón (y subcampeón) del mundo de la distancia, le ha pasado lo mismo llegas incluso a plantearte si no serás un genio de esto. Lo de Martín parece premonitorio. En una entrevista realizada para la maratón cuenta los temores que tiene de que su trillada musculatura se quiebre por el sobreesfuerzo que le supone compaginar los entrenamientos para Sevilla con los de la maratón de Sables, la que dicen que es la prueba más dura que existe (se disputa en el desierto del Sahara, para más señas). Lo mío tiene más mérito: he conseguido el mismo efecto en una musculatura mucho menos machacada que la suya. Por suerte, parece ser que Marta, mi fisioterapeuta, ha conseguido recolocar en su sitio cada músculo de mi pierna derecha.</div> <div style="text-align: justify;"> Acabamos de salir. No esperaba escuchar ovaciones tan pronto. No provienen del público, aplauden los corredores (salvo los que orinan en la cuneta, que no son pocos). Dedican una merecida ovación a Martín Fiz, que trota por la acera en sentido contrario al de la carrera. Iba para liebre de las tres horas y la lesión solo le ha permitido cubrir unas centenas de metros. Otra vez será.</div> <div style="text-align: justify;"> Una liebre es un corredor que ayuda a otros a seguir su ritmo. Martín ha cumplido ya los cincuenta, pero puede correr cualquier maratón en menos de tres horas casi sin despeinarse, como si se tratase de un simple entrenamiento. Mi caso es distinto. Como mucho aspiro a ser liebre de mí mismo, y conseguir perseguirme hasta la meta a duras penas, con dignidad, sin arrastrarme. Veremos qué pasa, a ver cómo responde esta dichosa pierna que se resiste a abandonar la carrera tras las huellas del ídolo Fiz, la liebre que jamás hubiera imaginado a mi alcance.</div> <br /> <div style="text-align: center;"> * &nbsp; &nbsp; * &nbsp; &nbsp; *</div> <br /> <div style="text-align: justify;"> Las tiradas largas se suelen dejar para el fin de semana. En mi caso prefiero hacerlas a primera hora de los sábados para tener más tiempo libre. Así resulta más sencillo conciliar la preparación de la maratón con mi familia, que no es Sables pero agota casi lo mismo. Los niños, quiero decir.</div> <div style="text-align: justify;"> Los últimos fines de semana los hemos pasado en la sierra de Huelva, a poco más de una hora de Sevilla. Allí conozco caminos donde pasear, coger castañas o setas, pero poco propicios para rodar. Por esa razón las últimas tiradas largas las he corrido en la tarde de los domingos, junto a la dársena del Guadalquivir. Y bien que lo he agradecido. Aún deslumbrado por las tonalidades con las que la naturaleza ha ido tiñendo la sierra estas semanas, disfruto ahora del atardecer junto al río. Es una maravilla, los reflejos sobre el agua, o cómo los azules y naranjas se funden en el cielo antes de la puesta de sol. Conmigo y la torre Pelli como testigos, que incluso se me antoja proporcionada para marco tan colorido.</div> <div style="text-align: justify;"> A ritmo de cinco treinta llego a Triana, con las endorfinas a flor de piel tras quince kilómetros de entrenamiento. La estampa es tan bella que te planteas si la historia del arte no sería distinta si algún impresionista de finales del XIX hubiera recalado junto al Puente en lugar de una plaza de Reims, que no es el Altozano. Y no exagero. No ni ná.</div> Unknownnoreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-3965859260611093827.post-36769537260945711112013-11-13T00:22:00.000+01:002013-11-13T15:39:23.771+01:00Km 1: Qué me pongo y otras disfunciones sexuales<div style="text-align: justify;"> Solo tengo hermanos, dos, pero la vida me ha regalado un puñado de cuñadas y sobrinas; aparte de mi madre, mi mujer y mi hija. Y mi otro hijo, que no cuenta para esto. Cascarón de huevo, lo llama él. Por eso la pregunta ¿me pongo mallas? era algo que jamás pensaba escuchar de mis propios labios. No se rían, no es lo mismo correr con buen tiempo que tener que preparar una maratón en pleno invierno, con mucho frío. Uno aprende pronto que conviene correr con los machos apretaditos.</div> <div style="text-align: justify;"> Ocupo mi lugar en la salida. Es un decir, nos hemos colado involuntariamente en un cajón que no nos corresponde por tiempos. Da igual, no tiene importancia, la maratón no perdona, ya colocará a cada uno en su sitio. Llevo mallas, guantes y cortaviento. ¿Me habré equivocado? La mayoría de corredores se protegen del frío con un saco negro de basura, o a lo sumo, unos guantes de gasolinera y chubasquero de los chinos. Rafa y Javier se adelantan un poco, van a menos de cuatro horas y toman algo de ventaja. Nos despedimos. Y nos deseamos suerte, cómo no. Me quedo con Juanma y casualmente nos encontramos allí con otro Rafa, primo de nuestras mujeres y, por tanto, nuestro primo. Otro primo. De Pepe no sabemos nada, su "qué me pongo" particular hizo que lo abandonásemos hace un rato en la cola del guardarropa. Correrá solo, cuarenta y dos kilómetros. Y pico.</div> <div style="text-align: justify;"> Se da la salida. Comienza el espectáculo. Menudo espectáculo, más que entre corredores me veo trotando entre un buen número de eyaculadores precoces que, nada más comenzar el acto, se despojan de los preservativos que instantes antes creían necesarios. Toca esquivarlos. No es fácil. Ni me santiguo.</div> <br /> <div style="text-align: center;"> * &nbsp; &nbsp; * &nbsp; &nbsp; *</div> <br /> <div style="text-align: justify;"> Lo de escribir sobre la maratón no es algo nuevo, estuve a punto de hacerlo el año pasado. Meses después de cerrar mi blog le di un cambio de imagen. Diario de fondo lo llamé, un nombre que se me antojó propicio. En principio pensaba escribir sobre la preparación de la maratón, sobre lo que sentía al correr, la sensación de libertad y lo reconfortante que me parecía machacar mi cansancio diario a base de machacar también mis pies, rodillas, músculos y articulaciones. No es fácil de explicar, está claro, ni tampoco lo intenté. Más que por falta de inspiración, o de oficio, que de ambas cosas puedo presumir, fue por falta de tiempo. Me alegro de haberlo dejado pasar. Este año es distinto, al escribir puedo combinar lo que siento al correr con las vivencias de la carrera del año pasado. Hay cosas imposibles de olvidar. Una de ellas es la primera maratón, estoy seguro. Quien la haya corrido alguna vez lo podrá corroborar. Ahora es cuestión de barajar los recuerdos con los pensamientos de la mejor forma posible. Ustedes me sabrán disculpar si no lo hago bien. Puede que no tenga mucho que contar o no sepa cómo hacerlo. Es evidente que uno no es Abel Antón. Ni tampoco Murakami.</div> Unknownnoreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-3965859260611093827.post-1419396545513183852013-11-07T22:11:00.000+01:002013-11-13T00:12:52.857+01:00Km 0: Calentamiento<div style="text-align: justify;"> Manda huevos que se nos ocurra calentar antes de correr cuarenta y dos kilómetros (y pico). Más que necesidad es una forma de matar los nervios, que no son pocos antes de la carrera. En mi caso ni una cosa ni la otra, más bien un improvisado test para comprobar si muevo con soltura mi maltrecha pierna derecha, que hace apenas diez días parecía la de un pirata, con pata de palo. Los últimos entrenamientos los tuve que hacer en una camilla de masajes, sin poder rodar como me habría gustado. Parezco un profesional de esto, tengo fisioterapeuta. Se llama Marta, es casi familia y tiene unas manos prodigiosas. En tres sesiones ha conseguido que vuelva a correr sin ir derramando lagrimones por las calles. Hace dos semanas estaba orgulloso de tener dos de las piernas más duras de Sevilla. Pobre ignorante, no sabía que era otro aviso que me daba mi cuerpo, que se estaba lesionando. Sobrecarga se llama, trataré de no olvidarlo.</div> <div style="text-align: justify;"> Javier, Rafa y Pepe hacen cola en el guardarropa. Para hacer tiempo caliento con Juanma, mi cuñado, que al igual que Javier tiene mucha culpa de que yo esté hoy en el Olímpico (manda huevos también el nombre), bajo las gradas, a escasos metros de la salida de los cien lisos. Tenemos una curva enfrente, con ligera pendiente, y la subimos trotando. Apenas treinta metros y damos media vuelta, pero me paro enseguida. Mi cuadriceps derecho es incapaz de estirarse en la rampa sin que chille. Tampoco es cuestión de montar un espectáculo.</div> <div style="text-align: justify;"> Por el vomitorio que da a la pista veo calentar en el tartán a los africanos. Van en grupo, brillan con el sol. Son más negros de lo que imaginaba. Es bonito el contraste de su piel con lo colorido de la equipación. Van a pelo, sin prendas de abrigo. Los miro de nuevo, hay que aprovechar, de los que estamos aquí, dentro de un rato, solo Chema Martínez, Javier Díaz Carretero y otros tres o cuatro privilegiados no los habrán perdido de vista.</div> <br /> <div style="text-align: center;"> * &nbsp; &nbsp; * &nbsp; &nbsp; *</div> <br /> <div style="text-align: justify;"> Ya he comenzado a preparar la maratón de este año. Un cálculo rápido me dice que deben separarme unos ochocientos kilómetros de mi objetivo. Es lo que vienen a durar unas zapatillas nuevas. Ochocientos kilómetros pendientes de compaginar con mis quehaceres diarios. La mayoría en solitario, porque resultan casi imposibles de compaginar con los otros quehaceres de los que en esto me acompañan. La verdad es que lo que se dice solo no se corre casi nunca. Hay gente como Ariel Rot, o Fito (y sus Fitipaldis) que quizá no hayan corrido en su vida pero siempre dispuestos a acompañarnos. Son imprescindibles, con esos cambios de ritmo capaces de revolucionar las pulsaciones del corredor más experimentado. Sobre todo Fito, y sus Fitipaldis.</div> <div style="text-align: justify;"> El viernes pasado salí acompañado. Era festivo y quedé con Rafa y Javier para hacer juntos una tirada. Llevaba tres semanas sin correr. Lo lógico después de la pausa habría sido trotar durante diez kilómetros a seis por minuto. No fue así. Me importa un huevo (y van tres) si mi país tiene o no memoria de su pasado. Hace ya tiempo que permanezco al margen de cualquier debate político. Mi cuerpo sí, dieciséis kilómetros a cinco quince. No está mal. No hay discusión posible, memoria histórica se llama eso.</div> Unknownnoreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-3965859260611093827.post-61828019000912281512013-11-03T11:01:00.000+01:002013-11-13T00:12:09.133+01:0016 semanas<div style="text-align: justify;"> No soy dado a los consejos, pero si los doy cabe esperar que sean escuchados. Eso debió de pensar mi amigo Javier después de su primera maratón. Ni se te ocurra, me dijo, como si estuviese leyendo en mi subconsciente el firme propósito de emularlo. Había que verlo, con esos andares de John Wayne tras bajarse del caballo.</div> <div style="text-align: justify;"> Lo logré, es cierto, aunque sea una historia que poco a poco aquí se irá contando. No seré quien diga "ni se te ocurra" si es en lo que andas pensando, pero sí quien cuente que aprendí dos cosas más difíciles que quizás debas conocer. La primera es conseguir bajar una escalera varias horas después. La segunda, que más heroico que correr cuarenta y dos kilómetros -y pico- es madrugar al día siguiente para ir al trabajo como si nada hubiera pasado, como si unas horas antes uno no hubiera derramado su cuerpo gota a gota sobre el mismo asfalto que pisa ahora con neumáticos, porque no hay cojones de moverse al día siguiente caminando.</div> <br /> <div style="text-align: center;"> * &nbsp; &nbsp; * &nbsp; &nbsp; *</div> <br /> <div style="text-align: justify;"> Dieciséis semanas es la cifra usual para preparar la maratón. Hoy, 3 de noviembre de 2013, Santa Maratón de Nueva York, quedan dieciséis semanas para la de Sevilla. Dieciséis semanas otra vez. Dieciséis semanas de lucha contra la pereza, el cansancio, el sueño, las lesiones, el trabajo y las obligaciones diarias. Dieciséis semanas contra el frío, la lluvia, la noche o la madrugada. Dieciséis semanas contra uno, dieciséis semanas de nada.</div> Unknownnoreply@blogger.com